Washington.- El vicepresidente de EEUU, Albert Gore,
aseguró hoy la candidatura presidencial demócrata al barrer
prácticamente a Bill Bradley en el "supermartes" electoral
estadounidense.
Gore está encaminado a obtener la amplia mayoría de los 1.315
delegados que estaban en disputa esta noche. Necesitará 2.168, del
total de 4.336 delegados a la convención presidencial de agosto en
Los Angeles, para oficialmente asegurar la candidatura.
"La lucha acaba de comenzar. Si no quieren volver al pasado que
cuadruplicó la deuda nacional deben unirse a esta campaña, esta es
su causa", dijo hoy Gore desde Nashville en un discurso centrado ya
más en la campaña de noviembre que en las primarias.
Gore felicitó a Bradley y citó los logros económicos de los siete
años en la Casa Blanca del presidente Bill Clinton como su mejor
plataforma electoral para ganar en noviembre.
Aferrado a un nuevo estilo de campaña, con cierto dinamismo y
mucho más agresivo, Gore obtuvo hoy el fruto cosechado durante los
últimos cinco meses, cuando su candidatura presidencial estaba
fuertemente amenazada por Bradley.
En aquel momento, Bradley, ex senador y ex estrella del
baloncesto profesional estadounidense (NBA), le aventajaba en las
encuestas de Nuevo Hampshire y comenzaba a recaudar más dinero que
él.
"Ahora comenzamos una nueva encomienda, una organización desde
nuestras raíces hacia arriba", dijo entonces Gore, al inaugurar el
pasado 6 de octubre su comité nacional en Nashville (Tennesee, su
estado natal), como parte del esfuerzo por "reinventar" su campaña.
Con ese anuncio, Gore mudaba los cuarteles generales de
Washington a Tennessee e iniciaba un intento por distanciarse del
gobierno de Bill Clinton.
A pesar de que las encuestas a nivel nacional le mantenían como
favorito frente a Bradley, le atribuyó al ex baloncestista
profesional la calificación de favorito y dijo que haría campaña
como si estuviera en desventaja.
Gore estaba decidido a dar un vuelco a su modo de hacer campaña,
por lo que también contrató una nueva directora de campaña, la
afroamericana Donna Brazile, comenzó a vestir con ropa informal y a
exhibir mucha más soltura.
Los éxitos fueron inmediatos, pues a finales de año ya se
acercaba a Bradley en Nuevo Hampshire, a quién finalmente venció por
cuatro puntos porcentuales en la primera primaria presidencial,
efectuada el pasado 1 de febrero.
A partir del año 2000 su dominio ha sido total, ganando también,
antes de esta noche, los caucus de Iowa, Delaware y las primarias de
Washington. Entretanto, la pugna de George W. Bush con John McCain
le ha permitido mejorar sus posibilidades de triunfo en noviembre.
Hasta finales de 1999 Bush, el favorito entre los republicanos,
le ganaba por amplio margen una contienda a nivel nacional, pero en
las últimas semanas las encuestas colocan a Gore en una contienda
muy cerrada hacia las presidenciales del 2000.
Gore, de 51 años, ha heredado la maquinaria política de Bill
Clinton. Por un lado le critica los escándalos personales al
presidente, pero, por el otro, se vincula a los éxitos económicos de
los últimos siete años.
Antes de que comenzaran las primarias, Gore ya tenía en sus manos
el respaldo de la mayoría de los grupos hispanos, afroamericanos y
sindicales, herencias de su carismático jefe político.
El triunfo de esta noche le llega doce años después de que
intentara sin éxito una primera candidatura a la presidencia. Aunque
entonces ganó siete primarias o caucus, la campaña demócrata de 1988
fue ganada por el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis.
Ahora, tiene la oportunidad de llegar a la Casa Blanca por sus
propios méritos y salir de la sombra en que ha estado bajo la
presidencia de Bill Clinton.
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