Fuente: Notimex | 12:39 Hrs
México, D.F.- El beato Juan Diego podría ser canonizado en octubre próximo o principios del 2001, según decida el Papa Juan Pablo II, luego de que fue superado el principal impedimento en ese proceso.
El rector de la basílica de Guadalupe, Francisco Antonio Macedo Tenllado, manifestó en entrevista con notimex que el Papa solicitó
que se indagara más sobre el caso, lo que permitó comprobar la existencia del indio y concluir el proceso de canonización.
Recordó que cuando el santo padre se preparaba para señalar una fecha de canonización recibió una nueva carta donde se pone en duda la existencia del beato.
Anotó que por ello Juan Pablo II decidió posponer la fecha e investigar un poco más a favor de la causa de Juan Diego, para lo
cual nombró al padre Fidel González "el abogado del diablo", por ser quien escribió en contra de la canonización.
La investigación estuvo a cargo de González junto con José Luis Guerrero y Eduardo Chávez Sánchez, religiosos que en agosto de 1999
publicaron un libro donde se hecha por tierra todos los argumentos que obstaculizaron la causa de Juan Diego.
Macedo tenllado enfatizó que según esas investigaciones no queda ninguna duda de la existencia de Juan Diego, aunque aún hay detalles
que se deben precisar como es el lugar donde están sepultados el indio y Fray Juan de Zumárraga.
Agregó que se tienen datos de que estos personajes fueron sepultados en la antigua basílica y que aunque es difícil excavar en
el lugar por cuestiones económicas, se tendrá que hacer si es necesario.
La existencia de Juan Diego, el indio que se topó con la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, fue puesta inicialmente en duda
por el ahora exabad de la basílica de Guadalupe, Guillermo Shulemburg.
Según la creencia católica, la Virgen utilizó a Juan Diego como intermediario para que se erigiera un santuario en ese lugar, que se
denominó María de Guadalupe, madre de dios.
Las apariciones de la virgen a Juan Diego fueron tres y en la última la virgen le dio la señal que le exigía fray juan de zumárraga para creerle al indígena.
Juan Diego recogió rosas de castilla de una loma del cerro del Tepeyac, aunque en esa época de colonización ni siquiera se conocían
en méxico, y al mostrárselas a zumárraga y tirarlas al suelo, el indio tenía plasmada en su manta la imagen de la virgen de Guadalupe.
El rector de la basílica de guadalupe expresó que los mexicanos "debemos sentirnos orgullosos, ya que ningún país en américa latina cuenta con una imagen tan maravillosa como es la virgen de Guadalupe y mucho menos con una pintura que su principal misterio es saber quien la pintó".
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