Por: Marisela Ortega
Fuente: Reforma | 19:09 Hrs
CHIHUAHUA.- Entre reclamos, rechiflas y abucheos se llevo a cabo este martes la ceremonia en donde el alcalde de Ciudad Juárez, Gustavo Elizondo, del Partido Acción Nacional (PAN), rindió su Segundo Informe de Gobierno.
Incluso, el regidor del Partido Revolucionario Institucional, Sergio Vásquez, había amenazado con abandonar la sesión solemne a mitad de la lectura del mensaje, pero se limito a llamar "mentiroso" al munícipe fronterizo durante el discurso del alcalde.
La regidora Alma Delia Urrutia, coordinadora de los regidores priístas, hablo a nombre de sus compañeros de fracción y aseguro que el alcalde Gustavo Elizondo promueve obras con tintes electoreros.
"También favorece a grupos de religiosos católicos con el donativo de terrenos, en agradecimiento a los votos a favor del Partido Acción Nacional, pese a la necesidad de reserva territorial para vivienda", dijo la concejal.
Mientras tanto, grupos de lideres, comandados por César Tapia, no cesaron de gritar y abuchear al Presidente Municipal, pero hubo grupos de panistas que gritaron consignas en contra del Gobernador Patricio Martínez frente a su representante en la sesión.
En su mensaje político el alcalde Gustavo Elizondo reconoció que las cosas en su gobierno no han resultado enteramente bien, por lo que no se deslinda de su responsabilidad.
"Sigo pendiente con esa asignatura", dijo.
En alusión a la salida del Comisionado Javier Benavides, el Presidente Municipal informó haber ordenado cambios necesarios y pertinentes en las diversas áreas de Seguridad Pública, evitando sostener, por capricho, a personas o programas.
Consideró que esta exigencia de mejor atención al área de seguridad, lo llevó a un episodio de tensión con el Gobernador Patricio Martínez.
"Como consecuencia se dieron expresiones de parte del Gobierno del Estado, que rebasando la relación institucional, tocaron en ocasiones aspectos ajenos a (esta relación)", manifestó el munícipe fronterizo.
Ofreció al Ejecutivo chihuahuense su disposición a recomponer la relación institucional, al comprometerse a dejar de lado cualquier sentimiento por los calificativos recibidos.
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