Fuente: DPA | 12:38 Hrs
Fort Worth (EEUU).- El estado norteamericano de
Texas, fronterizo con México, confía en que la llegada del
conservador Vicente Fox a la presidencia mexicana propiciará una
mayor cooperación económica y política entre ambas partes.
Los texanos esperan no sólo una ampliación del comercio, sino
también un nuevo impulso a la lucha conjunta contra problemas como la
inmigración ilegal y el tráfico de drogas, los que más afectan a la
región fronteriza.
Por esa razón una amplia delegación de Texas viajó a Ciudad de
México la semana pasada para la investidura de Fox, entre ellos el
vicegobernador Rick Perry, el responsable de la cartera de Interior,
Elton Bomer, y el responsable de Ferrocarriles, Tony Garza.
Entre las empresas que estuvieron presentes en los festejos
oficiales figuran American Airlines y Dell Computers.
"Vicente Fox se ha preparado desde hace años para la
presidencia. Ha visitado las principales ciudades de Estados Unidos y
conoce", dijo Richard Navarrete, miembro de la Cámara de Comercio de
la ciudad texana de Fort Worth.
"Creo que dará nueva vida al Tratado de Libre Comercio (TLC) de
América del Norte y que encontrará caminos novedosos en el comercio y
la economía", sostuvo.
Domingo García, legislador demócrata de origen mexicano en la
Cámara de Representantes de Texas, no tiene dudas: "Fox sencillamente
ampliará la base para la cooperación entre Texas y México".
Según subrayó, Fox quiere expandir a largo plazo la zona de libre
comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá siguiendo
el modelo de la Unión Europea, "de manera que los mexicanos, con su
documento, puedan trabajar en Estados Unidos simple y normalmente".
"También esperamos que Fox actúe contra la explotación de los
mexicanos en la frontera y contra las violaciones a los derechos
civiles por parte de la guardia fronteriza", indicó.
Las grandes compañías texanas y las cámaras de comercio ven en
Vicente Fox un socio completamente distinto en el sur. Y es que el
nuevo presidente mexicano, ex presidente regional de Coca-Cola, pone
el acento en la expansión del comercio y es enemigo de las políticas
proteccionistas.
El hecho de que Fox haya estudiado en la Escuela de Negocios de
Harvard y se haya desempeñado en el área de administración fortalece
la confianza en el nuevo mandatario.
Entre los principales colaboradores de Fox figuran, entre otros,
Juan Hernández, oriundo de Fort Worth, quien será el encargado de la
nueva oficina de atención a migrantes. Hernández tiene doble
nacionalidad mexicano-estadounidense.
El entusiasmo por el histórico triunfo de Fox, después de 71 años
de régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI), es
evidente entre muchos mexicanos residentes en Texas, cuya influencia
en los distintos ámbitos va en aumento.
Metrópolis como San Antonio o Laredo están pobladas
mayoritariamente por hispanos y los expertos en cuestiones
demográficas pronostican incluso que en el 2020 los angloamericanos
serán minoría en Texas.
"Tenemos grandes esperanzas y expectativas puestas en Fox", dice
García. "Ahora tendrá que cumplir con estas expectativas. Como texano
de origen mexicano estoy fascinado con el nuevo rumbo que Fox quiere
dar a nuestras relaciones bilaterales".
Según García, "Texas, más que otros, se beneficiará de las
posibilidades de inversión en México". De hecho, Texas exporta más
bienes y servicios a México que a todos los demás países. En 1999 el
volumen fue de 41.000 millones de dólares.
No obstante, además de las cuestiones comerciales, hay puntos
álgidos en la agenda, como la inmigración ilegal y el tráfico de
estupefacientes. La primera prueba para el "nuevo espíritu" de
cooperación podría ser, en particular, la polémica sobre el ingreso
de camiones mexicanos a territorio estadounidense.
El TLC establece que a partir de enero de 1999 los camiones
mexicanos deberían poder moverse libremente por Estados Unidos. Sin
embargo, las autoridades estadounidenses hasta ahora les han negado
la luz verde, con el argumento de que muchos de esos vehículos no
cumplen con las disposiciones de seguridad.
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