Fuente: EFE | 12:13 Hrs
México.- A partir del próximo 1 de enero, México
sumará el acuerdo suscrito con el Triángulo Norte de Centroamérica a
los tratados comerciales vigentes con América del Norte y la Unión
Europea, con lo que su mercado potencial abarcará casi mil millones
de personas.
La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con el
Triángulo Norte de Centroamérica, que incluye a Guatemala, Honduras
y El Salvador, contribuirá a la integración política y económica del
istmo con la región sur de México y al impulso de la pequeña y
mediana empresa.
El tratado, firmado el pasado 29 de junio, abre un mercado
potencial de 120 millones de personas, de los que unos 100 son
mexicanos.
Según el Gobierno mexicano, el pacto permitirá avanzar en el
proyecto Puebla-Panamá, una iniciativa del presidente de México,
Vicente Fox, para impulsar el desarrollo del sur del país y
Centroamérica.
En virtud de ese acuerdo, alrededor del 57 por ciento de las
exportaciones de productos industriales de México al Triángulo Norte
quedará libre de aranceles de inmediato, y un 15 por ciento más en
un plazo de 3 a 5 años.
Paralelamente se liberarán el 65 por ciento de las exportaciones
industriales de los tres países centroamericanos a México, y un 25
por ciento adicional antes de los próximos 5 años.
El pacto excluye los productos considerados "sensibles", como
azúcar, café y plátano.
El pasado año, los tres países centroamericanos adquirieron
mercancías mexicanas por 944,1 millones de dólares, casi los 1.022
millones que Brasil, Argentina y Chile le compraron juntos a México
en el mismo periodo.
El próximo lunes, México celebrará también seis meses de la
entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea,
que creó el mayor mercado potencial del mundo, con cerca de 500
millones de personas y un Producto Interior Bruto de unos 8,4
billones de dólares.
El convenio, en vigor desde el pasado 1 de julio, contempla una
reducción progresiva de aranceles entre México y la UE hasta el
2007.
Además, este acuerdo establece un mecanismo de diálogo político
para promover los principios democráticos y el respeto de los
derechos humanos, la cooperación en medio ambiente y lucha contra
las drogas.
El séptimo aniversario de la entrada en vigor del TLC firmado con
Estados Unidos y Canadá en enero de 1994 ha devuelto a la actualidad
la polémica sobre las ventajas y perjuicios que ha supuesto este
acuerdo para México.
Fox ha insistido en las últimas semanas en su intención de
plantear a George W. Bush, que accederá a la Presidencia de EEUU el
20 de enero próximo, la necesidad de apurar los términos del tratado
y avanzar hacia una integración que permita el libre tránsito de
personas y servicios, a largo plazo.
El tratado con EEUU y Canadá, firmado por el ex presidente Carlos
Salinas (1988-1994), abarca una población de casi 400 millones y
tiene un potencial de 6 billones de dólares.
Salinas trató de demostrar con este acuerdo que México estaba
preparado para integrarse en el club de los países desarrollados y
auguró beneficios que hasta ahora no se han concretado, como la
modernización del sistema productivo, la creación de empleo y la
mejora de los salarios y, en consecuencia, del nivel de vida de los
mexicanos.
El pacto eliminó las barreras comerciales y puso límites a las
inversiones europeas y asiáticas, aunque México logró mantener
puntos esenciales, como el control de su sector petrolero y el
reconocimiento de las diferencias económicas entre los tres socios,
aunque no logró aprobar la creación de un fondo de cohesión como el
existente en la UE.
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