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Artes Plásticas
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Artes e Historia © Derechos Reservados |
Orozco: filosofía y dolor en el pincel | Con seguridad y aplomo, sin recurrir a ninguna simbología oculta, Orozco podía trazar imágenes que tuvieran la contundencia de una aseveración periodística. | | |
Artes e Historia José Clemente Ángel Orozco nació en Zapotlán, en 1883. Luego de un accidente con pólvora donde perdió su mano izquierda ingresó a la Academia de San Carlos. Durante dos décadas se dedicó a la caricatura política. Se trasladó a Estados Unidos, tras una severa crítica de la que fue blanco una exposición suya donde exponía la vida cotidiana de las prostitutas.
Su primera exposición fue en 1916 en una librería de la capital llamada Biblos, Se trataba de pinturas y dibujos de carácter variado, pero lo que más llamó la atención fueron las caricaturas políticas que eran publicadas en El Hijo del Ahuizote”
Hasta 1923 fue invitado, gracias a la recomendación de José Juan Tablada, a participar en el movimiento muralista. Los temas principales de su obra están relacionados con la Revolución, particularmente desde el punto de vista de los campesinos. Tal es el caso de los frescos que pintó en 1926, en el segundo nivel de la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Industrial de Orizaba.
Viajó a Estados Unidos y ahí adquirió gran fama. Le otorgaron los muros de muchas universidades, entre ellas del Pomona College, de la New School for Social Research y del Darthmouth College de Hannover, en New Hampshire. | | |
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Regresó a México en 1934 y pintó un mural en el Palacio de Bellas Artes. En 1942 inició los murales del Hospital de Jesús y cinco años más tarde, inició los de la Escuela Nacional de Maestros.
Al igual que Diego Rivera, Orozco desde muy pequeño visitó el Taller de José Guadalupe Posada, y como él, se dedicó a la caricatura política en la cual atacó duramente a Madero. Por otro lado, también estuvo influido por la Academia, pues le preocupaba un buen empleo de su material artístico. Como sus compañeros dominó el dibujo y particularmente el del cuerpo humano, un aspecto que caracteriza a los artistas de la Academia de la última década del siglo XIX.
Renato González Mello comenta que Orozco, “con seguridad y aplomo, sin recurrir a ninguna simbología oculta, podía trazar imágenes que tuvieran la contundencia de una aseveración periodística” (7)
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