El escritor mexicano Carlos Fuentes acaba de presentar "Inquieta compañía", una obra de ficción con la que retorna a la fantasía, un mundo que abandonó en 1962.
El autor mexicano, que durante cuatro décadas se decantó por el ensayo, la crítica política y la novela, se adentra por medio de las seis historias que contiene la obra en la fantasía.
Uno de los relatos se dedica a la contemplación de "Las meninas" y otras obras de arte, un campo en el que se adentró en su anterior obra "Viendo Visiones", y traslada al lector a un universo de fantasmas, brujas, ángeles y vampiros con los que conviven con mujeres hermosas y hombre desesperados.
Otras narraciones contenidas en la obra son "La amante del teatro", basada en el "voyeurismo" y en sus impresiones como expatriado en Londres.
"La gata de mi madre" encierra una historia de amantes, asesinatos y fantasmas con referencias a la Inquisición y a los misterios y el desconocimiento que puede existir entre padres e hijos.
En "La buena compañía" el Premio Príncipe de Asturias 1994 elabora una trama de suspense y terror protagonizado por un joven que regresa a México a vivir con sus tías tras ser criado en París.
En "Calixta Brand" cuenta la historia de la rivalidad entre marido y mujer, que tratan de demostrar cuál de ellos es mas inteligente, y en "La bella durmiente", basado en el clásico cuento de hadas, se inspira en la historia de unos amantes que murieron fusilados en la Segunda Guerra Mundial.
El último relato, "Vlad", es un ejercicio más de versatilidad del escritor mexicano, quien se adentra en el mundo de los vampiros y la nostalgia.
