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 Modotti influyó en fotografía mexicana
31 de marzo de 2010 10:39

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Tina Modotti

Dueña de un estilo depurado con el que logró imágenes contundentes, caracterizadas por la ausencia total de amaneramiento y sentimentalismo, que resultaron una influencia fundamental para los fotógrafos mexicanos de su época, Tina Modotti vino al mundo el 17 de agosto de 1896, en Udine, Italia.

Poseedora de un tesón que la colocó en la historia como una mujer emblemática y revolucionaria, Tina nació en el seno de una familia muy humilde que emigró a principios del siglo XX a Estados Unidos, donde su empuje la convirtió pronto en el sostén de su casa.

De acuerdo con sus biógrafos, Tina fue modista y también actriz
de teatro italoamericano en San Francisco. A los 20 años se casó con Roubais de I"Abri Richey, con quien empezó a frecuentar la bohemia intelectual de esa ciudad, pero apenas comenzada la década de los 20, Roubaix fue a probar suerte a México y murió de viruela.

La joven viuda se convirtió en modelo y amante del fotógrafo
Edward Weston, con quien inició una vida novelesca. Ambos se mudaron a México donde fueron bien recibidos por el círculo intelectual que entonces acogía a pintores, escritores, poetas y hasta científicos y humanistas.

Tina Modotti se enamoró del país y fue entre 1924 y 1929 que
vivió sus años más rutilantes, pues no había fiesta grande o chica a la que no estuviera invitada. Edward Weston y Tina Modotti viajaron extensamente por México para realizar un reportaje.

Durante ese viaje Tina se conmovió y sintió que renacían en ella
las preocupaciones sociales. Cuando volvieron a la casa que
compartían, el amor estaba casi extinguido y Weston retornó a
California (donde él y su hijo Brett llevaron a cabo una obra
sumamente elogiada por críticos y aficionados).

Después de la partida de Weston, conmocionada hasta la médula
por la realidad dura del pueblo mexicano, Tina se volcó al Partido Comunista. Xavier Guerrero, importante pintor de origen olmeca, la introdujo en el mundo de la política y la convirtió en una fervorosa y sincera marxista stalinista, además de en su amante.

En el Partido, Tina se rodeó de nuevos y antiguos amigos. Por
ejemplo, los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y
mientras Xavier Guerrero se fue a Moscú, convocado por el Partido, Tina seguía sacando fotos de familia y colaboraba en la redacción del periódico "El Machete". Allí conoció en 1928 al joven revolucionario cubano Julio Antonio Mella, exiliado en México.

Continúa 'Tina Modotti'

Fue una pasión mutua e indescriptible, pero a Mella lo asesinaron a los pocos meses, el 2 de enero de 1929, hecho en el que implicaron a Tina, a quien se dice que salvó Diego Rivera.

Sin embargo, la muerte de Mella desencadenó en Tina su propia y
lentísima muerte. Todo ese año se dedicó a la fotografía y al Socorro Rojo (una rama del Partido Comunista), y para diciembre ya la habían invitado a presentar sus trabajos en la Biblioteca Nacional.

Fue su primera exposición, pero también la única vez que se le
reconoció como creadora. Fue cuando proclamó su condición de simple fotógrafa al servicio de la causa socialista, ocasionando encendidos elogios de la crítica con sus fotos que constituían un espléndido testimonio del potencial artístico de ese arte.

Poco después ocurrió en México un fallido intento de asesinato
al presidente electo. Muchos comunistas cayeron presos sospechosos de terroristas y entre ellos Tina Modotti fue expulsada de México en enero de 1930, un año después de ser ultimado Mella.

Tuvo sólo dos días para arreglar sus cosas e irse a Europa.
Entre la poca gente que acompañó a Tina en esos días estaba un
muchacho tímido, aspirante a fotógrafo, a quien regaló alguna cámara con buen ojo, pues éste llegó a ser el más venerado fotógrafo mexicano: Manuel Álvarez Bravo.

Los 10 años de Tina en Europa fueron mortíferos. Despojada de su
identidad, estuvo un tiempo en Alemania, donde sacó algunas fotos de fuerte tono satírico, pero no se sintió cómoda, se hallaba quizá demasiado sola, muy temerosa en países desconocidos que además pasaban por una situación crítica.

Su único apoyo era Vittorio Vidali, un enigmático italiano de
fuerte personalidad al que había conocido en el Socorro Rojo de
México y que asumió el deber solidario de acompañarla en su exilio forzoso. Se dice que siguieron juntos hasta el final, más por una impostergable necesidad de apoyo que por auténtico amor.

Retirada de la fotografía, de vuelta en México, la vida de Tina
es muy triste. Vittorio Vidali no le brinda demasiada atención. A sus amigos trata de no verlos para no complicarlos con problemas. Fuma mucho, le duele el corazón, vive atemorizada, amargada, envejecida y afeada, no se reconoce a sí misma.

De manera que para interrumpir definitivamente esta vida
torturante que se le hace etérea e insoportable, muere sola,
calladamente, sin quejas, en el asiento de un taxi, el 5 de enero de 1942.

Sería 40 años después cuando un grupo de teóricas feministas
estadounidenses descubrieron sus obras y las valoraron en su real
dimensión artística. También se deslumbraron con el coraje de esta auténtica luchadora femenina, que pagó con la vida su libertad interior.

En 1996, al cumplirse 100 años del nacimiento de Tina Modotti,
se organizó en Filadelfia una exposición con casi toda su obra
importante: 118 fotografías. Fue su curadora la especialista Sarah Lowe, que escribió un importantísimo catálogo, producto de seis años de investigaciones.

En 1992 se publicó una novela realizada por la escritora
mexicana Elena Poniatowska denominada "Tinísima", como llamaba Julio Mella a la fotógrafa.