Navidad
Además de la alegría, la Navidad se presenta como la fiesta del amor y de la unidad familiar. ¿Será que este tiempo y ambiente invita a profundizar y estrechar los lazos que unen a la gente?
Quizás lo que se necesita para lograrlo es vivir lo cotidiano.
Poner cada uno de su parte para que no falte una palabra de comprensión y apoyo en el momento necesario.
Por ejemplo en las cosas sencillas que se presentan estos días y que al mismo tiempo parecen tan difíciles como: ¿con quién se va a cenar?, ¿le regalo aunque...?, ¿también los invitamos?
Tratar ante todo de preservar las relaciones y protegerlas contra las dificultades comunes que enfrenta cualquier familia.
En especial en esta época del año, el núcleo familiar puede ser ese oasis que acoge a cada miembro, y lo hace sentirse querido y aceptado. Y es que una persona sólo es capaz de cambiar si se percibe aceptada como realmente es.
Por otra parte, cuando se da cuenta de que lo quieren diferente porque a los demás sencillamente no les gusta su forma de ser, qué difícil es el cambio.
Sin embargo, y esto está comprobado, la gente se esfuerza en mejorar cuando le demuestran que la quieren, aún y sobre todo, cuando falla.
FELIZ NAVIDAD.
¡Qué bueno es el tiempo de la Navidad para la convivencia!, para acercarse a los demás.
Una gran oportunidad en Navidad es acercarse a los demás haciéndose más a su medida, sin querer imponer una opinión. Se dice que el sabio es precisamente aquel que admite que no lo sabe todo.
¡Qué de cosas puede hacer recordar la Navidad y a veces qué poco provecho le sacamos!
Si en esta época las personas se esfuerzan por vivir la alegría, la unidad y convivencia familiar, quizás al terminar las fiestas este año les quede en la boca el buen sabor de la Navidad.
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