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 Otra perspectiva de guerra de Irak
31 de marzo de 2010 10:45

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Reuters: El mundo ha visto más imágenes de la guerra de Irak que de cualquier conflicto de la historia, de filmaciones desde tanques que avanzan a Bagdad hasta fotografías digitales de la vejación de prisioneros, pero el artista Steve Mumford ofrece algo distinto.

Este neoyorquino de 44 años, cuyos trabajos anteriores incluyen fotografías de lobos en un bosque y tiburones bajo el agua, no parece un heredero del hombre que cita como héroe, Winslow Homer, quien documentó la Guerra Civil de Estados Unidos para el semanario Harper.

Sin vínculos oficiales con el ejército, que tiene sus propios artistas de combate, Mumford decidió viajar a Irak de forma independiente a pocos días de la invasión liderada por Estados Unidos.

Mumford enviaba información a un sitio de Internet de arte, artnet.com, donde escribía el "Bagdad journal" sobre sus experiencias ilustradas con sus dibujos y pinturas, que se exponen en la Galería de Nueva York y que a principios de este año saldrán de gira por el país.

El artista explica su decisión como una extensión lógica de su interés por el conflicto en la naturaleza, que derivó en una fascinación por la guerra de Vietnam en el año anterior a la guerra de Irak.

"Mi interés en la guerra, la historia de la guerra, se presentó de pronto. No estoy seguro porqué," dijo Mumford en una entrevista.

"También estoy muy interesado en el arte del combate que ha sido este género por mucho, mucho tiempo a pesar de que empezó a perder fuerza desde la Segunda Guerra Mundial. Entonces pensé, ¿porqué simplemente no voy (a Irak)?."

Continúa 'Artista como testigo'

Pidió prestados decenas de miles de dólares para comprar un chaleco antibalas y un casco, un equipo de comunicación satelital y otro equipamiento. Mumford, quien creció en Boston, viajó a Irak vía El Cairo y Kuwait en abril del 2003.

"Debido a que nunca había estado en una zona de guerra pensé que perdería el control cuando llegara a la ciudad de Kuwait y que tomaría un avión de regreso a casa," recordó.

Pero el artista pudo llegar a Bagdad y hasta ahora ha realizado cuatro viajes a Irak, en donde estuvo varios meses en cada oportunidad, acompañando a las tropas estadounidenses, viviendo y trabajando de forma independiente.

"Lo que realmente me interesó fue el regreso a la idea del artista como testigo, con encuentros en primera persona con un evento y describirlo en términos muy personales y subjetivos de qué se trata ese evento," dijo en su estudio de Nueva York.

Las primeras entregas del journal incluían fotos de la vida corriente en Bagdad -- jugadores de backgammon en una casa de té, vendedores en la esquina de una calle. Otras registraron el tiempo que pasó con el ejército en Tikrit, Baquba y Ramadi -- ciudades que por sus nombres ya implican imágenes de violencia.

Continúa 'Reacciones mixtas a visiones subjetivas'





"Los dibujos llamaron mucho la atención aunque la atención es mixta," dijo Mumford. "Desde un punto de vista político, la mayoría de los artistas están fuertemente enfrentados con la guerra, por lo que algunas críticas dijeron que los dibujos parecían muy neutrales."

El artista dice que no sintió la obligación de ser objetivo debido a que él era un artista y no un periodista.

"Si estaba con una unidad militar y sentía que estas personas estaban haciendo un buen trabajo (...) y eran buenas personas, solía identificarme con ellos y apoyarlos en su misión," sostuvo.

"Al mismo tiempo si estaba con los iraquíes, especialmente mis amigos iraquíes, intentaría reflejar esa subjetividad también," añadió.

En su visita más reciente de junio a octubre del año pasado, Mumford se sumó a una unidad que patrullaba parte de Bagdad.

Su crónica relata cuando se apiñaba con soldados en vehículos blindados Bradley, o se arrastraba por un techo durante un enfrentamiento armado para realizar el llamado telefónico diario a su esposa.

También relata estar cuerpo a tierra detrás de un francotirador estadounidense para bosquejarlo cuando estaba bajo fuego.

Su arte ha estado en exhibición en la galería de Nueva York y se presentará en Michigan a fines de enero y en Miami en abril. Está prevista para septiembre la publicación de un libro con 200 o 250 fotografías.

Aunque las familias militares pueden parecer los principales compradores de su trabajo, el precio de 1.500 dólares por una pintura completamente emocional puede ser demasiado alto para ellos.

"Estos dibujos no sólo son un registro poco común de las cosas que hice en aquellos lugares, sino que además son importantes para ganarme la vida," dijo Mumford, cuya esposa también es una artista.

Mumford dijo que progresivamente se ha vuelto más pesimista desde su primera visita, porque la seguridad se ha deteriorado a tal punto que Irak estaba casi en un estado de guerra civil a pocas semanas de las elecciones que se realizarán a fines de enero.

El artista dijo que aún mantiene contacto con varios amigos iraquíes como así también algunos soldados estadounidenses, pero que no tiene planeado regresar.

"Estar en una zona de guerra es una experiencia que genera mucha adrenalina (...) casi como una droga, pero cada vez que ingresaba a un vehículo Bradley sentía que el riesgo crecía un poco más," indicó Mumford.