Roma.- Delicado de salud desde hace algunos años, su estado se había agravado en los últimos meses, según fuentes de la familia que han confirmado el deceso.
Nacido en Roma en junio de 1927, la carrera pictórica de Dorazio estuvo marcada por la abstracción desde que a mediados de los años 40 redactó un manifiesto llamado "Formalismo-Forma" junto a artistas como Pietro Consagra, Antonio Sanfilippo y Giulio Turcato.
Su idea era la de oponerse al realismo y defender la experimentación en las formas y con esos argumentos organizó en 1948 una exposición nacional de arte abstracto en una galería de Roma, iniciativa repetida tres años más tarde en la Galería Nacional de la capital italiana.
A comienzos de los 50 tiene un fase de búsqueda tridimensional, con cuadros blancos y otros con líneas y puntos en relieve, y poco después se traslada a Estados Unidos, donde trabó relación con artistas locales y fue profesor en la Universidad de Pensilvania.
A mediados de los años 70 optó por instalarse en la región italiana de Umbría, lo que coincidió con una pintura en la que abundan las líneas de color que dan dinamismo a sus obras y las acercas a la inspiración impresionista.
En la localidad suiza de Locarno tuvo lugar el año pasado la última exposición retrospectiva de Pietro Dorazio, que en mayo de 2003 llevó más de medio centenar de sus pinturas al Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).
Allí explicó personalmente que sus pinturas intentaban crear imágenes bellas a través del recurso a elementos tradicionales de la cocina pictórica, como son los colores, la luz y las sombras.
Dijo entonces que el color era la base de sus cuadros, en la línea establecida por Wassily Kandinsky de buscar "lo espiritual, lo nuevo y lo único".
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