París.- El secretismo sobre la nueva novela del escritor francés Michel Houellebecq que era parte de la estrategia de su editorial, ha saltado a añicos con la publicación de una crítica en 'Le Figaro', que pone por los suelos un libro que dice haberse procurado en circunstancias estrambóticas.
La pluma del académico Angelo Rinaldi es la encargada de contar cómo este diario pudo conseguir, aparentemente fruto de la más pura casualidad, 'La possibilité d'une ile' (La posibilidad de una isla), la novela que sale a la venta el próximo día 31 y que la editorial Fayard sólo había dejado leer a periodistas de medios "amigos".
La revista "Paris-Match", que se ha hecho con un ejemplar sin decir cómo, publica hoy una reseña favorable de la obra, mientras que "Le Nouvel Observateur" anunciaba para la semana próxima la publicación de extractos "en exclusiva".
Los medios literarios franceses han dado por hecho que la novela, con una tirada inicial de 200.000 ejemplares y que se pondrá a la venta simultáneamente en Francia, Alemania, España, Estados Unidos, Italia y Reino Unido, iba a ser el libro de la temporada. Pero prácticamente nadie había podido leer esta obra del sulfuroso Houellebecq -que, además de haber atacado el Islam, reivindica el 'kitsch depresivo', trata con crudeza la sexualidad y carga contra la moral bien-pensante-, lo que ha contribuido a alimentar todavía más la expectación.
Rinaldi cuenta que el libro que ha leído estaba abandonado en un banco de un pequeño jardín del centro de París con una nota manuscrita de alguien que decía no haber entendido nada. El académico especula con ironía si el ejemplar pudo llegar hasta ese lector anónimo tras caerse de un camión.
En cualquier caso, Rinaldi subraya que la lectura de la última novela del escritor francés de más éxito del momento "confirma el juicio del desconocido" que escribió la nota: "no hay nada más árido, más pobre y más oscuro al mismo tiempo". "El conjunto, en el que, para echarse un farol, se mezclan informática, genética, clonación, colágeno, ADN, radicales libres (...) es esencialmente ciencia ficción en manos de un químico de broma", sentencia, al hablar de un "petardo mojado".
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La trama del libro resumida por Rinaldi aparece embrollada, como para respaldar su juicio final de que "uno se pregunta si no es un humor reservado a algunos entendidos". En otro artículo, "Le Figaro" repasa la historia de la nueva obra de Houellebecq, quien después de haberse pasado de Flammarion a Fayard, con el que firmó un contrato de 1,5 millones de euros, ha adoptado una estrategia comercial que encaja mal por su secretismo y exclusivas con los hábitos de la crítica literaria.
"Nadie reprocharía a un editor que trate por todos los medios de rentabilizar su colosal inversión. Pero que una parte del periodismo literario le secunde (...) no se había visto nunca", se indigna el diario conservador. Para tener una idea más clara de la trama del libro, hay que ir a 'Paris Match' que, sin dar precisiones de cómo le ha llegado el libro, publica una crítica de Jerome Beglé más bien elogiosa con Houellebecq, al que califica de "Zaratustra de las clases medias".
Beglé señala que el protagonista, Daniel, es un humorista de éxito y millonario que vive en una gran propiedad cerca de Almería, en el sureste de España, casado con una periodista hasta que se divorcia cuando se acerca a la cincuentena. Se enamora entonces de una joven española de apenas 20 años, Esther. Sus relaciones sexuales se traducen en la novela en "escenas de amor a menudo tórridas de un realismo sorprendente, sin caer en la complacencia ni en la facilidad", escribe.
Avanza también que "muchas estrellas mediáticas despellejadas vivas en las páginas sufrirán en su amor propio" y predice una polémica por la condescendencia del autor con la secta de los raelitas, que en la narración aparecen con el nombre de Elhoims. Precisamente es éste "el único reproche que se le puede hacer a este libro", según Beglé, que lamenta la falta de críticas a esa "asociación con ánimo de mucho lucro", algo que le suena a "apología de las sectas o en todo caso a una provocación inútil".
Aparte de eso, constata una vez más que "la evolución del género humano visto por Michel Houellebecq es de un pesimismo espantoso (...) El narcisismo, el culto de la juventud, el egoísmo de los hombres conducen a la desaparición del amor y finalmente a su propia muerte".
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