México- El juego de pelota, creado hace al menos tres mil 400 años y que fue un aspecto trascendental en la vida de diversos pueblos que habitaron Mesoamérica, llegó al Museo Nacional de Antropología y desde la víspera está abierto al público.
En conferencia de prensa, Felipe Solís Olguín, director del recinto, comentó que es una gran satisfacción contar en ese espacio de cultura con una cancha de pelota y con la exhibición por parte de profesionales provenientes del estado de Sinaloa, del juego también llamado como Ullamaliztli, en náhuatl.
"La cancha de pelota se ha ubicado en el jardín externo de la Sala Tolteca, y es resultado de la iniciativa del Patronato del museo, así como del esfuerzo conjunto entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Museo y de un banco internacional", comentó.
Solís destacó que este recinto cultural cuenta ya con este elemento museográfico, fundamental para la comprensión de nuestras culturas del México prehispánico y la supervivencia de estas tradiciones entre grupos campesinos, estudiantes y grupos de Sinaloa, "que es una tradición y ha sido una de las expresiones que identifican a México".
Destacó el hecho de vincular los trabajos del museo, el INAH, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y la iniciativa privada, encabezada por el Patronato del Museo Nacional de Antropología y de haber logrado la participación de un banco para realización de este elemento museográfico.
"A partir de ahora-, el público podrá visitar, caminar, constatar como era este elemento que identifica este deporte ritual, la esencia del juego, obviamente no sólo son las canchas, pues en casi todo el territorio nacional, principalmente en las zonas arqueológicas hay decenas que tienen canchas de pelota que eran importantes para el México antiguo, así como en otros lugares, como en Sinaloa, donde ha sobrevivido", explicó.
También destacó que luego de cinco meses de trabajos, concluyó la construcción de la réplica del juego de pelota, localizado en la Zona Arqueológica de Xochicalco (Morelos), en específico el que fue descubierto por el arqueólogo César Sáenz. "La escala, que mide 27 metros de largo, por 13 de ancho, fue realizada con piedra de esa área morelense, mediante la técnica llamada careado", precisó.
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El titular del Museo mencionó que aunque la dependencia cuenta desde hace varios años con algunas reproducciones de tableros de juego de pelota, en su sección corresponde a la región del Golfo de México; "la recreación a escala de esta estructura permitirá al público adentrarse en el espíritu del deporte ritual mesoamericano.
Agregó que existe la posibilidad de que en un futuro puedan ofrecerse encuentros entre expertos del juego de pelota, procedentes de diferentes entidades, con el objetivo de que los visitantes del Museo comprendan mejor su función.
Solís explicó que el juego de pelota se disputaba en una cancha llamada tlaxclo, un patio en forma peculiar que semeja una I latina o bien una doble T, y a los lados se ubicaban los taludes, de los que se desplantan los muros, donde se colocaban anillos de piedra, los
tlaxtemalacatl, uno en dirección sur y el otro al norte.
Asimismo dijo que a través de ellos se deberían pasar las pelotas al ser golpeadas con la cadera o en antebrazo, mientras, los cabezales, donde se ubicaban los equipos, se colocan al oriente y al poniente de la estructura.
"Así, el espacio, cancha o patio donde se jugaba, tenía una connotación semejante a los planos celestes, de tal manera que los jugadores se transformaban en seres luminosos u oscuros como el Sol, la Luna y las estrellas, todos los elementos nos recuerdan que del sacrificio surge la vitalidad que dará continuidad a la existencia de los hombres", comentó.
Apuntó que este juego era una especie de oráculo, ya que al momento de llevarse a cabo, la suerte quedaba echada, pues todo se reducía al movimiento de la pelota, que de un lado al otro era golpeada, hasta que uno de los jugadores realizaba un movimiento inesperado, y ahí se suspendía el juego.
Pero delante de todos los espectadores, el jugador era decapitado y con su sacrificio se buscaba el conjuro del fin del Sol y de la destrucción del Universo. Por su parte, José Carral, presidente del Capítulo Internacional del Patronato del Museo Nacional de Antropología, y promotor del juego de pelota, explicó que este deporte fue practicado por diversas culturas mesoamericanas.
"Al parecer surgió durante la época Olmeca en el año 1000 a.C., en la región del Golfo de México, con mayor precisión en Veracruz, cerca de las selvas huleras donde se extraía el látex, para hacer la pelota", dijo.
Mencionó que según la región, era variable el tamaño de la pelota, la indumentaria de los jugadores, y el diseño y la orientación de la cancha, y ha sido asociado a eventos como los duelos a muerte, lucha por territorios, deporte y ofrenda o ritual.
David Serur, presidente ejecutivo del Patronato del Museo Nacional de Antropología, comentó que con el apoyo de Conaculta, del INAH y el patronato de ese recinto, "nos propusimos llevar a cabo la construcción a escala del juego de pelota, que nuestros antepasados practicaban en diferentes zonas de nuestro país".
También agradeció a un banco internacional por su filantropía y apoyo para la realización de esta obra, que "nos enorgullece para engalanar nuestros jardines de nuestro Museo Nacional de Antropología de la gran Ciudad de México".
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