HEADER MARKUPS

 
 

Noticias » Arte y Cultura » Artes Plásticas

 Curiosidad intelectual ayuda a vivir más
31 de marzo de 2010 10:59

Comentarios
 
Escritor español, Francisco Ayala

Madrid.- El escritor español Francisco Ayala, que pronto cumplirá cien años de vida, cree que debe su longevidad a los genes pero también a la inagotable curiosidad intelectual; dice que "no cerrar los ojos al mundo es esencial para vivir mucho".

"Veo que hay gente que, muy pronto, en el curso de su vida, ya no está interesada por lo que pasa alrededor", aseguró Ayala en una entrevista en la que habla de sus inminentes cien años, que cumplirá el 16 de marzo próximo.

El escritor considera que "si uno consigue no ser un testigo del pasado, sino estar viviendo en un presente continuamente actualizado, entonces puede vivir más".

Ayala rememora momentos del pasado y critica a los políticos actuales porque con sus "posiciones extremas", "insultos" y "descalificaciones" pueden poner en peligro la estabilidad del país.

En su casa de Madrid, en presencia de su mujer, la hispanista Carolyn Richmond, Ayala asegura que asiste a la preparación de las múltiples actividades que en 2006 recordarán su trayectoria con mentalidad de "espectador", "como si fuera un espectáculo ajeno", porque es así como ve su vida desde hace unos años.

"Yo veo mi vida como el que no tiene un porvenir e ignora lo que va a pasar mañana", señala el escritor, quien reconoce que teme "inclusive no alcanzar el centenario, porque nunca se sabe, no sólo a mi edad sino a cualquiera, en qué momento termina la vida humana".

Pero su lucidez mental, la energía que muestra al hablar y el brillo de su mirada hacen suponer que le van a sobrar fuerzas para asistir a algunas de las actividades programadas, como un congreso en Granada sobre "Las ciudades de Ayala", un concierto en el que se hará un recorrido por las canciones que caracterizaron la vida del escritor, un documental y una gran exposición.

Continúa en la siguiente página

Una de las que más ilusión le hace es la publicación de sus obras completas, que acometerá Círculo de Lectores. Es un proyecto "formidable", si bien Ayala no cree que lo pueda ver "cumplido, ni siquiera mediado. Pero, de todas maneras, ahí están para las generaciones actuales y las futuras, y para mis tres biznietas".

Pretender que este narrador, crítico, ensayista, profesor y traductor, testigo de un siglo tan convulso como el XX, rememore las etapas de su vida sería, como él mismo dice, "infinito, sería la conversación interminable", pero sí se presta a mirar hacia el pasado y a afirmar que ve su vida "azarosamente, porque ha sido todo puro azar".

"Comparada con la de otros países europeos, la historia de España ha sido tremenda, porque lo que pasó con la Guerra Civil (1936-1939) y, sobre todo, con la dictadura que hubo después durante más de 30 años, eso no ha pasado en ningún país análogo a España", añade Ayala, autor de más de cincuenta libros, entre ellos "La cabeza del cordero", "Los usurpadores", "Historia de macacos", "Muertes de perro" o "El jardín de las delicias".

El estallido de la Guerra le sorprendió de viaje por Latinoamérica, pero decidió "volver a España por un sentimiento de deber. Yo siempre en mi vida he procedido a base de pensar qué es lo que debo hacer; es un sentido ético innato, no meditado", asegura el escritor.

Y tras la guerra, en la que murieron su padre y su hermano Rafael, vino el largo exilio y sus años en Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos. Una época de la que guarda buen sabor porque, en cierto modo, "fue un privilegio" para los intelectuales españoles.

"Hasta desde el punto de vista más material, la diferencia era enorme, porque mientras que en España "la gente estaba literalmente muriéndose de hambre", en América la situación social de los países a los que llegaron los exiliados les permitió desarrollar su labor intelectual.

A Ayala le fue "muy bien" en esos países. Dio clases, publicó numerosos libros, colaboró en los mejores periódicos y fundó revistas como "Realidad", en Argentina, o "La Torre", en Puerto Rico. En Estados Unidos ejerció la docencia en algunas de las mejores universidades.

En 1960 vuelve a España por primera vez, de forma silenciosa, "para ver y no para ser visto", como ha dicho en alguna ocasión, y en 1980 se instaló definitivamente en Madrid. Vivió los años de la Transición y presenció "aquellos cambios con alegría, con esperanza para el país", aunque, ahora, algunos políticos parecen "empeñados en estropear" lo conseguido.

Ayala no elude hablar de la actualidad y critica a los políticos españoles porque "están tomando iniciativas que a lo mejor no son las que le convienen al país" y porque defienden "posiciones extremas que no corresponden a la realidad profunda" y adoptan "decisiones absurdas, destructivas, por el gusto de pelear, de insultarse y descalificar a los otros".

EFE

EFE - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.