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 Arquitectura española inspiró a Picasso
31 de marzo de 2010 11:08

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Pablo Picasso

España.- El historiador del arte de la Universidad de Nueva York Robert Rosenblum, considerado uno de los grandes especialistas en Picasso, dijo que el pintor malagueño encontró en la arquitectura popular española la inspiración perfecta para alumbrar el cubismo.

Rosenblum, que ha abierto un congreso sobre la influencia de la estancia de Picasso hace cien años en la localidad de Gósol (en la provincia catalana de Lérida) en el devenir de las vanguardias, aseguró que el artista "no necesitaba inventar el cubismo, porque en la arquitectura de ese pequeño pueblo ya estaba el cubismo".

El historiador apoyó su tesis en las palabras de Gertrude Stein, a la que Picasso pintó y quien ya decía a principios del siglo XX que el cubismo estaba en la arquitectura española, "una arquitectura que no sigue la línea del paisaje como la francesa o la italiana".

Picasso, precisó Rosenblum, "tradujo esa arquitectura española cubista y la transformó en los cimientos de su propia invención del cubismo". En los paisajes pintados en 1906 en Gósol, afirmó, "ya se encuentran los elementos del cubismo: paleta monocroma, ambigüedad entre cerca y lejos, planos que se superponen y desplazan".

Rosenblum cree que ese protocubismo se puede constatar en algunos cuadros pintados en 1888, cuando Picasso tiene 17 años, en Horta de Sant Joan (al suroeste de la región de Cataluña), o en 1903, en una vista azul de los tejados de Barcelona. "Entre 1880 y 1906 -apuntó- Picasso se fue enfrentando en Málaga, Barcelona y Horta de Sant Joan a elementos arquitectónicos que encontraron una confirmación en Gósol".

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En opinión del especialista de la Universidad neoyorquina, en Gósol se produce un nuevo despertar de las tradiciones mediterráneas e hispánicas, que se puede ver en uno de sus cuadros más célebres de esa época, "La mujer del pan", actualmente en el Museo de Filadelfia, en el que una visión pintoresca de una campesina retrotrae al mundo clásico de las cariátides de Aritrea. La escultura clásica del "Espinario", en la que un niño sentado sobre una piedra extrae una espina de la planta de su pie, es también inspiradora de muchas obras picassianas del período de Gósol y de años posteriores.

Los desnudos son igualmente tema recurrente en esta época y, entre ellos, Rosenblum llama la atención sobre la curiosidad de que muchos jóvenes aparecen sin ombligo, como si el artista se hubiera convertido en una especie de demiurgo que se permitiera crear seres sin todos los elementos anatómicos necesarios. Un retrato de su compañera Fernande Olivier desnuda, en una postura de pasividad sexual, también pintado en Gósol, enlaza claramente con la Maja desnuda de Francisco de Goya.

El congreso, que contará con la participación de especialistas picassianos como Natasha Staller, Brigitte Léal, Tomás Llorens, Eugenio Carmona o Elizabeth Cowling, analiza el viaje que Picasso hizo en la primavera-verano de 1906 junto con Fernande a Gósol, un pequeño pueblo en las inmediaciones del Pirineo leridano.

Según coinciden los expertos, esa estancia de Picasso en Gósol supuso un punto de inflexión en su lenguaje artístico con el paso de una revisión del clasismo a la asunción de un arcaísmo simplificado que derivará hacia el primitivismo, clave en la evolución artística del siglo XX. Fue aquel momento, aquel proceso, el que llevó a Picasso un año más tarde, a su vuelta a París, a crear unas de sus obras cruciales: "Les demoiselles d'Avignon".

EFE

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