Londres.- El crepúsculo, esa zona ambigua entre dos luces que ha inspirado lo mismo a poetas que a asesinos, es el tema de una exposición de fotografía organizada por el Victoria & Albert Museum de Londres.
Integran la exposición, titulada "Entre dos luces: Fotografía en la hora mágica" y que podrá visitarse hasta el 17 de diciembre, una cincuentena de artistas de ese medio que han explorado los efectos tanto visuales y estéticos como psicológicos del crepúsculo.
Todos ellos exploran la línea divisoria entre lo familiar y lo desconocido que traza el crepúsculo, ese momento muy especial en el que se transforma la sensibilidad de las personas y emergen ambientes cargados de misterio.
El crepúsculo es utilizado por los fotógrafos para presentar o facilitar la subversión de la normalidad, el lado oscuro de las fantasías.
Según Martin Barnes, responsable de la sección de fotografía del museo londinense, un número creciente de fotógrafos ha elegido explorar últimamente ese tema pues es "un área del arte contemporáneo donde siguen muy vigentes la emoción y el romanticismo".
Entre los representados en Londres hay alguno que trabaja todavía en blanco y negro como Robert Adams, que presenta fotografías de su serie titulada "Noches de Verano", tomadas en la las Montañas Rocosas, en Colorado (EEUU), en las que destaca la belleza imperecedera del paisaje frente al crecimiento urbano.
La serie "Hollywood", de Philip-Lorca diCorcia revela el lado oscuro de la meca del cine con sus imágenes de hombres que venden su cuerpo y otras personas que andan a la deriva en el famoso Sunset Boulevard (Los Angeles, EEUU).
Chrystel Lebas captura en sus imágenes la atmósfera misteriosa de los bosques en el momento en que las sombras se van adueñando de troncos y hojas mientras que Boris Mijailov presenta imágenes de su ciudad natal de Jarkov, en Ucrania, en el período de transición tras el desplome de la antigua Unión Soviética.
Liang Yue muestra imágenes de las calles de Pekín en las que figura siempre un personaje con una linterna encendida y Ori Gersht ha fotografiado desde su ventana los coloreados crepúsculos de Londres en una serie de sugestivas imágenes casi abstractas en la que la inmensidad del cielo contrasta con un delgado horizonte de edificios.
Bill Henson se centra en esa especie de tierra de nadie al borde de las ciudades que pueblan adolescentes andróginos, y finalmente Gregory Crewdson trabaja casi como un cineasta, construyendo escenas casi surrealistas que sitúa en los suburbios de cualquier ciudad norteamericana y parecen extraídas de un filme de David Lynch.
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