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 Arte persa evidencia zoolatría en expo
31 de marzo de 2010 11:17

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Arte persa
 
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México. Además de mostrar un panorama histórico y cultural de los persas, las piezas de la exposición "Persia: Fragmentos del paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán", que exhibe el Museo Nacional de Antropología (MNA), en esta ciudad, revelan el culto que esta civilización profesaba a los animales.

De acuerdo con la curadora de la exposición, Alejandra Gómez Colorado, algunas piezas de tipo utilitario y ceremonial que integran los 367 objetos que se exponen muestran la zoolatría que esta cultura mantenía por animales como el león, el caballo, el toro y diferentes aves.

La colección, explicó la especialista, incluye piezas como cuencos de cerámica realizados hacia el año mil antes de Cristo, que poseen la forma de un ave cuyo pico sirvió de vertedera u otras llamadas ritones (vasos en forma de cuernos fabricados en metales preciosos) que tienen el perfil del caballo.

Gómez recordó que entre los persas existen narraciones que hablan de un toro alado que subió a la luna para fecundar con su simiente la tierra, por lo que se le consideraba un ser primigenio, revelando el culto a los animales que tenía esta civilización.

La zoolatría persa, dijo, quedó plasmada en piezas de tipo utilitario y ceremonial como las que integran la exposición que forma parte del ciclo Grandes Civilizaciones organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La especialista recordó que algunos de estos objetos poseían un filtro en la parte que correspondía al buche del animal, donde se quedaban los sedimentos de los líquidos, pues "probablemente contenían alguna bebida ceremonial".

Existen cuencos en los que se observa anexa la figura de un hombre penetrando al ave con su falo, que especialistas han relacionado con ritos agrícolas. Otras representaciones de arados en bronce destacan la importancia que tuvieron los cebúes, "incluso, por su estilización, algunas de estas piezas fueron rematadas a principios del siglo XX en París como arte contemporáneo", citó Gómez Colorado.

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La muestra, que permanecerá abierta al público hasta marzo próximo, refiere que una de las regiones más fértiles de Irán es la limítrofe con el Mar Caspio, allí se agruparon agricultores y criadores de ganado que consideraban al caballo y al toro como animales sagrados, también asociados con la fertilidad.

En tanto, agregó Gómez, el escorpión y la serpiente tuvieron un simbolismo particular para las culturas del desierto, quienes desarrollaron una historia oral fantástica desde tiempos antiguos en amplios territorios vecinos, como es el caso de los textos sumerios sobre Aratta, el gran desierto salado considerado el final del mundo conocido.

De la zona arqueológica de Jiroft, ubicada en la región de Kermán, proceden piezas en las que se observan además de estos animales, un águila. En un texto mesopotámico, dijo, se menciona que el guardián del templo de Aratta era precisamente el Hombre escorpión, cuyo reino se ubica muy probablemente en las zonas hostiles del actual Irán; mientras que las laderas fértiles de los Montes Zagros, fue uno de los primeros lugares en los que se doméstico el caballo.

La actividad sedentaria en esa región, explicó, favoreció el establecimiento de grupos que con la explotación de las vetas minerales, promovieron el hábil trabajo del metal de todo género en Luristán y Kurdistán, para crear esculturas que recrean la escena del león devorando a la gacela, muy recurrente en el posterior arte persa y que ha sido interpretado como elemento de renovación: el año nuevo devorando al viejo.

"Desgraciadamente, el león persa se halla casi extinto hoy día pues fue el animal preferido de los reyes para la cacería. Las últimas manadas migraron a India. Y cabe destacar que fue la insignia de la bandera iraní hasta antes de la revolución islámica, en 1979", dijo.

Gómez refirió que "en los relieves de Persépolis aparece claramente su alusión al año nuevo, ya que en el templo tenía lugar la ceremonia del Noruz, el 21 de marzo. En la ciudad aparece nuevamente el toro como símbolo de fuerza, pero ahora en forma de capitel, aunque también flanqueando las puertas de entrada".

Otro animal significativo para los musulmanes, indicó, fue el pavo real, que fue profusamente representado en las obras persas, así como el halcón (representado principalmente en tapetes), que demuestran la inclinación por el arte de la cetrería que tenía esta cultura.


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