Juan José Gurrola, Itesm
Juan José Gurrola fue el personaje más audaz y más provocador de una generación que cambió radicalmente el modo de hacer y de ver las artes en México. Desde la trinchera universitaria, Gurrola, junto con otro grupo de artistas e intelectuales, le dio un nuevo respiro a las artes en México con sus propuestas iconoclastas e irreverentes, algunas de ellas calificadas hasta de insolentes, que nos permitieron ingresar en el mundo contemporáneo del arte.
Juan José Gurrola concluyó su carrera teatral en el mismo lugar donde la inició en 1958. Realizó en la UNAM, durante 2005, sus dos últimos proyectos más significativos: la exitosa puesta en escena La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, que tuvo dos largas temporadas en el Teatro Arquitecto Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura, en la cual por cierto Gurrola cursó sus estudios de arquitectura.
Asimismo, presentó la edición, a cargo de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, de su versión en español de la misma obra clásica de William Shakespeare, una versión que, de acuerdo con el poeta Hugo Gutiérrez Vega, corresponde a nuestra generación: originalísima, respetuosa e irreverente
a la vez.
Juan José Gurrola es, sin duda, uno de los artistas más polémicos, prolíficos y polifacéticos de nuestra época. Sus inquietudes artísticas exploraron por igual el campo de la escritura, la actuación, la dirección de escena, la escenografía, la traducción, la dirección cinematográfica y la docencia teatral. Sin embargo, el signo que le caracterizó siempre es que fue, como escribiera María Luisa la china Mendoza, "universitario por los cuatro costados".
Juan José Gurrola y el teatro universitario forman una oración indisociable. Perteneció al grupo de hacedores de teatro que se inició en la Universidad Nacional en 1958, cuando todavía era pasante de la carrera de arquitectura. Su intención fue renovar y experimentar en escena una búsqueda de la representación utilizando nuevos espacios. Su visión teatral, de acuerdo con Gabriel Careaga, es urbana y su tema, desde 1958, cuando montó en la misma Facultad de Arquitectura, Despertar de primavera, de Frank Wedekind, es la crisis de la familia.
También su último montaje, en el mismo lugar de esta casa de estudios, aborda quizá una de las crisis familiares más célebres del teatro universal: La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, cuyo montaje contó con el trabajo escenográfico del propio Gurrola, quien actualizó la historia con el uso de recursos plásticos de la urbe contemporánea, como el graffiti.
Su último trabajo teatral, también coproducido por la UNAM, fue la puesta en escena Simplemente complicado de Thomas Bernhard, que presentó en el Festival Internacional Escena 2 de San Miguel de Allende.
Su modo singular de hacer teatro se gestó en Poesía en Voz Alta, un movimiento teatral universitario que nació en Casa del Lago del Bosque de Chapultepec, auspiciado por la entonces Dirección de Difusión Cultural de la UNAM, a cargo de Jaime García Terrés. Entre sus protagonistas se encontraban destacados artistas e intelectuales como Octavio Paz, Héctor Mendoza, Juan Soriano, Juan José Arreola, Leonora Carrington, Joaquín Gutiérrez Heras y José Luis Ibáñez, Tara Parra, entre otros.
Junto con esos artistas, escritores, pintores, poetas y actores, Gurrola participó en esta experiencia literaria que se convirtió después, en la manifestación más alta de experimentación y de vanguardia escénica en nuestro país en la segunda mitad del siglo pasado.
Juan José Gurrola forma parte de esa gran tradición teatral de la UNAM que dio fuerza, vitalidad, visión y sentido crítico al mundo y que sentó las bases, no solamente de la cultura teatral, sino de una sana vida cultural nacional.
Gurrola decía: "El teatro no existe, lo que existe es un milagro del ser para poder transfigurarse en otra persona, guiarse en otra persona, tomar otro espacio. Estar delimitado por otros ecos, transformarse a sí mismo en otro tiempo y en otro espacio y hacer que los espectadores borren en cierta manera su presencia patente para entrar a otro estado, quizá de sueño".
La veta del cine
En el terreno del cine Gurrola fue actor, adaptador y director. Ganó el primer Concurso de Cine Experimental convocado por PECIME (1963), con el cortometraje La confesión de Stavroguin, basada en la adaptación de Juan García Ponce a Los poseídos, de Dostoievsky. Participó también en el Primer Concurso de Cine Experimental, convocado por la Sección de Técnicos y Manuales del S.T.P.C de la R.M, en 1964, con el cortometraje Tajimara, basado en el cuento de Juan García Ponce, en cuya adaptación colaboraron el autor y Gurrola, y el cual forma parte de la película Amor, amor, amor (1965).
Fue becario de la Fundación Rockefeller (1960-1963), del Colegio Británico (1964), de la Fundación Guggenheim (1972) y del gobierno alemán (1974). En 2004 el gobierno de México le otorgó el Premio Nacional de las Artes.
Con la colaboración de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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