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 Astor Piazzolla innovó al tango
03 de julio de 2007 12:17

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Astor Piazzolla

Astor Piazolla innovó el tango/Notimex

Ciudad de México, México.- El argentino Astor Piazzolla, considerado el músico de tango más célebre del mundo y quien dio a ese ritmo un sonido innovador y sofisticado, al incorporarle jazz y música clásica, murió el 4 de julio de 1992.

Astor Pantaleón Piazzolla, su nombre completo, nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata, Argentina. No obstante, a los nueve años de edad, fue llevado a Estados Unidos donde comenzó sus estudios de música.

Su primer tango, "La catinga", lo compuso en 1932 pero con poca difusión. Luego, tres años más tarde, tuvo un encuentro que marcó su vida al participar como actor infantil en "El día que me quieras", filme cuya estrella era Carlos Gardel.

Piazzolla volvió a Buenos Aires en 1938, donde trabajó con varias orquestas antes de incorporarse a la del bandoneonista Aníbal Troilo, quien jugó un papel trascendental en el apogeo del tango en los dos decenios siguientes.

Además de bandoneón de fila, Piazzolla fue arreglista y ocasional pianista en este grupo, donde se dice que Troilo lo apoyó "pero también recortó su vuelo, para ceñirlo a los límites de su estilo, que no debía trasponer la capacidad del oído popular".

Su inserción en el medio tanguero de Buenos Aires fue precisamente en la época en que el ritmo porteño despertaba de su relativo letargo, iniciado años antes.

La relación de Piazzolla con ese medio fue complicada, mezcla de amor y desprecio, de admiración y resquemor. Fue hasta 1944 que su ímpetu renovador comenzó a desplegarse, pues dejó a Troilo para dirigir la orquesta que acompañó al cantante Francisco Fiorentino.

Tras aquella experiencia, el músico lanzó su propia orquesta en 1946, todavía ajustada a los cánones tradicionales del género. Apenas dos años después ya había grabado 30 temas, entre ellos versiones antológicas de tangos como "Taconeando", "Inspiración", "Tierra querida", "La rayuela" o "El recodo".


SIGUE...

Su lucha contra la mediocridad y el conservadurismo la libró desde el interior del tango, con profundas raíces en él, tocó con orquestas ajenas o propias en diferentes cafés o en oscuros clubes suburbanos.

Dicen que fue en esa época cuando surgió su talento musical en toda su profundidad y originalidad, con tangos de inigualada inspiración: "Para lucirse", "Prepárense", "Contratiempo", "Triunfal" y "Lo que vendrá".
. Astor Piazolla. dos. vendrá

Esas piezas fueron incorporadas, casi inmediatamente, al repertorio de importantes orquestas de ese entonces; muchas veces con arreglos escritos por el propio Piazzolla.

Mientras tanto, su orquesta grabó entre 1950 y 1951 cuatro obras, dos de ellas en un memorable disco de 78 revoluciones titulado "Los Viejos Tangos", que contiene los temas de "Triste" y "Chiqué".

En los años 50 Piazzolla dudó entre el bandoneón y el piano, y pensó volcarse en la música clásica, en la que ya venía incursionando como compositor.

Con esa idea se trasladó en 1954 a Francia, becado por el Conservatorio de París, pero la musicóloga Nadia Boulanger lo persuadió de desarrollar su arte a partir de lo que le era más propio: el tango y el bandoneón.

Allí grabó, en 1955, con las cuerdas de la Orquesta de la Opera de París, Martial Sol al piano y él mismo en el bandoneón, 16 temas de los cuales 14 fueron de su autoría, los cuales fueron un torrente de sangre nueva y fresca para el tango.

De regreso en la Argentina, Piazzolla se desplegaría en dos direcciones. Por un lado, la orquesta de bandoneón y cuerdas, con la que dio a conocer una nueva generación de tangos de actitud vanguardista, como "Tres minutos con la realidad", "Tango del ángel" y "Melancólico Buenos Aires".

La otra gran empresa de Piazzolla en esa época fue la creación del Octeto Buenos Aires, en el que reunió a ejecutantes de gran nivel. En 1958, Piazzolla se estableció en Nueva York, donde vivió circunstancias muy difíciles.

SIGUE

De aquella infeliz etapa quedó su experimento de jazz-tango, que él mismo juzgó con dureza. Al retornar a Buenos Aires, en 1960, creó otro de los conjuntos fundamentales de su trayectoria, el Quinteto Nuevo Tango (bandoneón, piano, violín, guitarra eléctrica y contrabajo), que causó furor en ciertas franjas del público, entre ellas el universitario.

Esta formación, que duró varios años, frecuentó un repertorio variado que incluyó nuevos tangos como "Decarísimo", "Calambre", "Los poseídos", "Introducción al ángel", "Muerte del ángel", "Revirado", "Buenos Aires Hora 0" y "Fracanapa" en versiones de milonga triste, y tangos como "Cafetín de Buenos Aires", "Maquillaje", "Nostalgias" y "Cuesta abajo", entre otros.

Entre las diversas realizaciones de esos años intensos, sobresalen dos acontecimientos de 1965. Uno es el concierto que con el Quinteto ofreció en el Philarmonic Hall of New York, en el que dio a conocer la "Serie del Diablo" y la completada "Serie del Angel", así como "La mufa".

Además grabó en Buenos Aires una serie de composiciones sobre poemas y textos de Jorge Luis Borges (su mitología de cuchilleros de arrabal), con el cantante Edmundo Rivero y el actor Luis Medina Castro.

Produjo con el poeta Horacio Ferrer la operita "María de Buenos Aires" (que comprende la admirable "Fuga y misterio") y una sucesión de tangos. Ambos lanzaron en 1969 "Balada para un loco" y "Chiquilín de Bachín", que de pronto le proporcionaron a Piazzolla éxitos masivos, a los que ya no estaba habituado.

Según los conocedores, "bucear" en la inmensa obra de Piazzolla, encontrar partituras y arreglos o idear otros nuevos, es la fascinante tarea que tienen hoy los músicos de todo el mundo, que lo recordarán este 4 de julio, a 15 años de que falleciera en Buenos Aires, víctima de una trombosis cerebral.


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