Alhóndiga de Granaditas, edificio histórico
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La historia oficial consigna la famosa toma de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, como el segundo hecho de importancia, después del Grito de Dolores, en la gesta que inició la formación de la República Mexicana y el final del Virreinato de la Nueva España.
Pocos saben que el sitio donde se refugiaron españoles y realistas tras un largo sitio, que fue ganado por las tropas independentistas de Miguel Hidalgo y Costilla, funcionó como granero escasos 11 meses. En realidad, el uso más prolongado que se le ha dado es el de cárcel y el de museo regional, dos vocaciones completamente opuestas.
El edificio de estilo arquitectónico neoclásico, que destaca claramente entre las construcciones de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, en su mayoría barrocas y porfiristas, es rectangular, pero posee gran elegancia y armonía, con gran influencia de la Europa ilustrada, pero construido en su mayoría con cantera verde guanajuatense, extraída del cercano cerro de la Bufa.
Aunque sus trabajos de construcción iniciaron en 1798, por órdenes del intendente de la ciudad, Juan Antonio de Riaño, al acabarse el presupuesto se detuvo la construcción y sólo se reanudó cuando se cobró un impuesto de dos reales por los granos que entraban o salían, los trabajos se concluyeron en 1809, pero menos de un año después, el 28 de septiembre de 1810, ocurrió su toma.
A finales de 1911, tras la derrota de los insurgentes a manos de las tropas del general Félix María Calleja, las cabezas cercenadas de los líderes Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, fueron exhibidas en jaulas colgadas de las cuatro cornisas del edificio como escarmiento para prevenir futuros alzamientos y ahí permanecieron once años, hasta la declaración de Independencia.
Después de ese hecho la construcción tuvo diversos usos, entre ellos fábrica de tabaco y de cerillos, vecindad y durante mucho, mucho tiempo, fue cárcel, a raíz de que Maximiliano de Habsburgo dio órdenes de usar el edificio para ese fin.
El emblemático edificio estaba deteriorado y muy maltratado, pero fue el entonces gobernador guanajuatense, José Aguilar y Maya, quien lo convirtió en museo y logró dignificar el recinto, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el gobierno del estado, quienes suscribieron un convenio para compartir las erogaciones de su presupuesto.
Cincuentenario del museo regional
Finalmente, el 26 de junio de 1958 se inauguró como Museo Regional de la Alhóndiga, por lo que actualmente se prepara la celebración del cincuentenario de su creación a mediados del 2008, lo que coincidirá con los dos siglos de su toma por los independentistas y formará parte de los festejos oficiales del comité por el Bicentenario de la Independencia.
Para conmemorar el aniversario, cuenta la Etnóloga Laura Guzmán, directora del Museo Regional de la Alhóndiga, se prepara un ciclo de conferencias para junio del 2008 cuyo tema principal, evidentemente, será la propia historia del movimiento patrio.
Actualmente ya está en marcha la restauración de la Alhóndiga y de los dos murales realizados por el pintor guanajuatense José Chávez Morado, Abolición de la esclavitud y Canto a Guanajuato con recursos presupuestales extraordinarios que forman parte del programa de los festejos de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Independencia Nacional y del Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana.
Preparando el Bicentenario
El Museo Regional de la Alhóndiga formará parte de la Ruta de la Independencia, que en Guanajuato incluye además la casa de Hidalgo en Dolores, la Casa de Allende en San Miguel y la casa del doctor Mora en Comonfort, recintos que también serán restaurados y adaptados para este recorrido, puntualizó la arquitecta Guillermina Gutiérrez, titular del Centro INAH Guanajuato.
Sostuvo que en la Alóndiga se realizará un trabajo fuerte en la intervención de las azoteas del edificio que requieren de mantenimiento mayor, como la impermeabilización, el regateo, arreglo de los pretiles y reforzar las cubiertas para evitar que se filtre el agua al primer piso, donde están los murales. También será necesario reajustar las caídas y los desniveles, pues algunos no tienen la pendiente adecuada para drenar el agua de lluvia.
Aunque los expertos en conservación del Centro INAH Guanajuato han trabajado en el mantenimiento y restauración de la fachada de la Alhóndiga, las fuertes lluvias que azotaron Guanajuato en días recientes han desmoronado algunas partes, que requieren mantenimiento y consolidación, además de que es necesario el diagnóstico y cambio de las instalaciones hidráulicas y eléctricas.
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