Beijing, la capital china, se viste de gala para celebrar la llegada del año nuevo, que corresponde a la rata, animal asociado a la agresión, la riqueza, el carisma, el orden, la muerte, la guerra, lo oculto, la pestilencia y las atrocidades.
Foto: Getty Images
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¡Feliz año nuevo y bienvenido a la nueva era china! Y es que este jueves comienza el año de la Rata chino en el que se considera que el gigante asiático se dará a conocer al mundo.
El "8" es el número de la buena suerte en China y precisamente el día 8 del mes 8, del año 2008 a las 8:00 de la noche comenzarán las Olimpíadas de Pekín, escenario elegido para la gala de presentación del nuevo poderío chino.
"Igual que la rata conoce a los demás animales, el gobierno chino convoca a todo el planeta para celebrar los Juegos Olímpicos que será su presentación ya no sólo como país emergente sino como potencia internacional", afirmó a BBC Mundo Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China en España.
"Se está planteando que China vuelva a ser el centro del mundo como lo era hace unos siglos", añadió.
China está a punto de convertirse en el país con mayor intercambio comercial del mundo, gracias a los productos baratos que produce y que reparte en todas partes, ayudando a que la inflación en otros países no se dispare, y a su insaciable sed por materias primas en lugares como América Latina y África.
Con más de 1.300 millones de habitantes -un quinto de la población mundial-, China ya está entre las 10 economías más fuertes del mundo desde que hace 30 años el gobierno comunista decidió abrir la economía a la inversión extranjera, acumulando tasas de crecimiento anuales de más del 10%.
Y desde hace unos años están invirtiendo recursos enormes en investigación e intentando atraer a ciudadanos de origen chino que han emigrado a estudiar en lugares como EE.UU., con el objetivo de dejar de ser la fábrica del mundo y convertirse en el país puntero en tecnología.
También está empeñada en modernizar sus fuerzas armadas y ponerlas en el siglo XXI.
Pero -como si se tratase de un presagio del futuro- agosto es un mes terriblemente caluroso en Pekín que, junto a la contaminación que ahoga a la capital china, podría afectar la inauguración y el desarrollo de los Juegos Olímpicos.
Un fuerte temor surge a raíz de que el boom económico ha provocado fuertes desequilibrios entre las prósperas zonas costeras y las regiones del interior, haciendo que el 20% de la población consuma la mitad de los recursos mientras que el 20% más pobre apenas alcanza el 5%.
Además, según el Banco Mundial, 16 de las 20 ciudades más polucionadas del mundo son chinas, y China ya es el segundo mayor emisor de dióxido de carbono por producción de energía del mundo. Mientras en el norte los ríos se están secando y cada vez es más difícil conseguir agua pura, con fuertes consecuencias para la salud y la industria.
Políticamente, las contradicciones entre una revolución de las comunicaciones que ya ha convertido a 90 millones de chinos en usuarios de Internet y los esfuerzos del gobierno comunista por controlar a sus ciudadanos no harán más que aumentar.
Y por si fuera poco la corrupción, antiguo mal chino, no deja de carcomer el estado, "absorbiendo" un 10% del gasto gubernamental, según el diario británico "The Times", provocando manifestaciones violentas que oficialmente alcanzan 1.500 a la semana.
Los chinos ya han comenzado el año con una ola de frío que ha paralizado el país. Esperemos que en agosto una ola de calor no afecte los Juegos.
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