José Pablo Moncayo: más que el Huapango
Foto: Archivo
Músicos y estudiosos de la vida y obra del compositor mexicano José Pablo Moncayo (1912-1958) aseguraron que "Huapango", pieza célebre con la que se identifica mundialmente a México, fue la causante de que el resto de su repertorio musical quedará opacado y en el olvido.
La doctora Thusnelda Nieto, el coreógrafo Guillermo Arriaga, el poeta Roberto López Moreno y el compositor Joaquín Gutiérrez Heras lamentaron el hecho de que esta brillante pieza folklorista, una especie de segundo Himno Nacional, haya relegado a otras composiciones de Moncayo.
Durante una charla realizada en el marco de su 50 aniversario luctuoso, en la Aula Magna del Centro Nacional de las Artes (Cenart), cada uno de ellos recordaron a quien fuera considerado como uno de los compositores mexicanos más importantes del siglo XX.
Al tomar la palabra, la catedrática de la Escuela Nacional de Música y autora de la tesis doctoral "Pablo Moncayo: vida y obra" lamentó el que no haya un "escrito" sobre el compositor.
Lo calificó como uno de los músicos más sobresalientes del México posrevolucionario y uno de los compositores más conocidos en el ámbito internacional por su hermoso "Huapango".
Se trata de una pieza de gran envergadura virtuosística, igual que el Bolero de Ravel, dijo la investigadora al tiempo que manifestó que dicha obra musical ha hecho que la imagen de México se asocie con la referida pieza musical.
De acuerdo con la especialista, obras como "Sinfonía No. 1", "Sinfonieta", "Tierra de Temporal", "Cumbres" y "Bosques", entre otras, no fueron muy conocidas.
Agregó que Moncayo compuso una de las óperas más importantes de la música mexicana en el siglo XX: "La mulata de Córdoba" (1948).
Asimismo dijo que obras como "Amatzinac" (flauta y cuarteto de arcos) y "Tres piezas para orquesta: feria, canción y danza" (1947), son verdaderas joyas pianísticas, demostración del dominio y conocimiento del compositor acerca de este instrumento.
"Lamentablemente estas obras, permanecen en el olvido y son poco tocadas", agregó la investigadora.
Aseguró que la generación a la que perteneció Moncayo, asumió el papel respecto a la proyección de la música popular, dándole un empuje profesional.
Destacó que otro de los aspectos de la vida en Moncayo radicó cuando en enero de 1950 dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional, en la que permaneció hasta 1954.
En su oportunidad, el poeta y narrador Roberto López Moreno leyó un texto alusivo a las notas de la pieza "Huapango", provocando una gran emoción y un fuerte aplauso de parte de los presentes.
"‘El Huapango’ fue la partitura que más nos representa. Es un canto que se ha escuchado en todo el mundo, es el perfil de nuestro signo", citó el poeta.
Al respecto, el coreógrafo Guillermo Arriaga y el compositor Joaquín Gutiérrez Heras, recordaron "al maestro" como un artista que estuvo enmarcado dentro de la corriente musical clasificada bajo el nombre de Nacionalismo.
Coincidieron en que el lenguaje de Moncayo es una mezcla del impresionismo europeo de Stravinsky y Debussy con lo aprendido de sus maestros en el Conservatorio como Candelario Huizar, Silvestre Revueltas y Eduardo Hernández Moncada.
Ambos expresaron su admiración por el músico, quien desarrolló un estilo musical que, partiendo de un lenguaje caracterizado por el acento en la mexicanidad, evolucionó hacia un estilo más libre, personal y subjetivo.
Al final de la mesa, Erika Cano Magdaleno, al violín, y Rodrigo de la Sierra Moncayo, interpretaron la "Sonata para violín y piano".
Por su parte, el maestro Aurelio León ejecutó "Muros verdes", ambas de Moncayo.
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