José Vasconcelos, gran promotor de la cultura en México
La época posrevolucionaria en México, con el intelectual José Vasconcelos a la cabeza en el ámbito cultural, sacudió a una generación de artistas que dejaron una honda huella y pusieron en alto el nombre del país en el extranjero, afirmó el coreógrafo mexicano Guillermo Arriaga.
En entrevista, a propósito de la publicación de su más reciente libro "La época de oro de la danza moderna mexicana", Arriaga manifestó que la Revolución de 1910 significó no sólo la historia política de México con sus batallas, sino que obligó a la sociedad a replantear su concepto de nación.
Se trató de un momento muy especial de la primera mitad del siglo XX que necesitaba ser relatado por aquellos que estuvieron dentro del movimiento, entre ellos, las coreógrafas estadounidenses Waldee y Ana Sokolow, quienes trajeron a México la danza moderna, así como artistas plásticos de la talla de Juan Soriano y José Chávez Morado.
Como resultado de una extensa investigación y numerosas entrevistas realizadas por el coreógrafo, a lo largo de 17 años, surgió este libro editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y que será presentado mañana en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes.
Arriaga, quien el año entrante cumplirá 60 años de trayectoria dancística, manifestó que una de las razones por las que se decidió a realizar este libro fue el dejar una memoria escrita para las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos.
"De pronto en nuestro país se rompe la memoria. Ahorita los jóvenes no saben ni quien soy yo, ni quien era José Limón, eso es muy trágico. Entonces, la idea de esta obra fue hacer un vínculo que fuera para los jóvenes. No es un libro de arte, es un texto de escuela que busca quedarse en la memoria de los muchachos", apuntó.
Tras señalar que le tocó "la última colita del movimiento vasconcelista", el creador de la pieza coreográfica "Zapata", que este año llegó a los 55 años, señaló que la danza contemporánea en México tuvo su auge con la llegada de Miguel Covarrubias a la dirección del Departamento de Danza, donde se aglutinó a los mejores bailarines tanto nacionales como extranjeros.
Ya en la Academia de la Danza Mexicana, Covarrubias, le dio un carácter académico en la que germinaron destacados bailarines, recordó Guillermo Arriaga tra agregar que "eso abrió para nosotros una oportunidad a jóvenes como les decía yo, muy talentosos pero muy brutos, porque éramos como diamantes en bruto", que fueron pulidos por excelentes maestros extranjeros, entre ellos las arriba mencionadas.
Fueron, dijo, maestros de primerísimo orden, que trabajaron de manera conjunta con compositores como Leonardo Velázquez o Guillermo Noriega, que formaron un gran grupo de artistas e intelectuales muy importante.
"Vasconcelos nos sacudió a todos, producto de la revolución, que también nos dio del alimento de gente que vino de todo el mundo a México a dejarnos su legado y que fueron tanto políticos como intelectuales", entre ellos Erick Fromm y Seki Sano.
En la actualidad, continuó, ya no se da este nacionalismo que caracterizó a aquella generación post-revolucionaria, el mundo ahora se ve de otra manera, pero quedan vestigios de ella, como mi pieza de "Zapata" que se estrenó en agosto de 1953 en Rumania y se acaba de montar en Japón y en México es una obra que se baila constantemente.
De acuerdo con Arriaga, en la década de 1970, la danza despertó del letargo en que se mantuvo durante 1960 y revivió esta inquietud surgiendo toda una serie de grupos independientes en festivales que dieron a este género una efervescencia completamente distinta a la que fue su época.
"Diferente pero muy fascinante y de ahí que este estudio se lo dedico a los jóvenes coreógrafos y bailarines, porque ha habido un renacimiento importante en ese sentido con grupos como Claudia Lavista y otros muy notables que han salido al extranjero y han puesto el nombre de México muy en alto, lo cual es muy gratificante", concluyó.





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