Paul Cézanne, pauta del arte moderno
Foto: AFP
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Ciudad de México (México). Considerado el padre del arte moderno, el pintor francés Paul Cézanne, intentó conseguir una síntesis ideal de la representación naturalista, la expresión personal y el orden pictórico abstracto, con lo que influyó de manera decisiva en pintores como Henri Matisse y Pablo Picasso.
Muestra de ello será la exposición que del 25 de mayo al 27 de septiembre de este año exhibirá el Museo Granet, de Aix-Provence (sureste de Francia), en la que se mostrará el influjo que Cézanne tuvo en el español Picasso (1881-1973).
A decir de la crítica, aunque en vida Cézanne fue prácticamente un pintor ignorado, que trabajo en medio de gran aislamiento, su obra estableció las bases de la transición entre la concepción artística decimonónica hacia el mundo artístico del siglo XX, nuevo y radicalmente diferente.
El artista francés nació el 19 de enero de 1839, en Aix-en-Provence y según sus biógrafos se distanció del seno familar debido a que lo tachaban de extraño y no apreciaban el carácter revolucionario de su arte.
Estudió en París y comenzó pintando obras realiadas con pigmentos espesos y tonos oscuros que recordaban al expresionismo romántico y melancólico de generaciones anteriores.
Fue en su obra "Ciudad luz", que se sintió atraído por los elementos más radicales del mundo artístico.
Igual que el escritor Emile Zola, Cézanne manifestó un interés progresivo en la representación de la vida contemporánea; quería pintar el mundo tal como se presentaba ante sus ojos, sin preocuparse por idealizaciones temáticas o afectación en el estilo.
La influencia más significativa en los comienzos de su madurez artística fue la de Camille Pissarro, pintor mayor que él, poco reconocido, pero que no sólo proporcionó al inseguro Cézanne el apoyo moral que necesitaba, sino que lo introdujo en la nueva técnica impresionista para consegir los efectos de la luz natural.
Junto a Claude Monet, Auguste Renoir y otros pintores, Pissarro había desarrollado un estilo para trabajar al aire libre, de forma rápida y a escala reducida, que consistía en utilizar pequeños toques de colores puros, sin recurrir a bocetos preliminares ni a dibujos.
Pretendían atrapar de ese modo los efectos luminosos fugaces, así como su interpretación visual, también efímera de la naturaleza.
Así, Cézanne pasó de los temas oscuros a los colores brillantes y comenzó a concentrarse en escenas de la vida rural. Sin el dominio técnico que los otros impresionistas poseían, éste expuso con ellos entre 1874 y 1877, pero al no tener el mismo éxito decidió alejarse de sus contactos parisinos y se instaló en Aix-en-Provence.
En 1882, heredó la fortuna de su padre y a sus 47 años consiguió la independencia económica, aunque en las decadas de 1880 y 1890 permaneció en su aislamiento social, al que después se le atribuyó su increíble evolución pictórica.
Para ese periodo, aunque continuó su trabajo de tipo impresionista, simplificó de modo gradual la aplicación de la pintura hasta el punto de que parecía lograr expresar el volumen con sólo unas cuantas pinceladas de color yuxtapuestas.
A tal técnica, los expertos afirman que Cézanne descubrió un modo de representar tanto la luz como las formas de la naturaleza simplemente mediante el color. Parecía reintroducir una estructura formal que los impresionistas habían abandonado, sin sacrificar la sensación y vivacidad lumínica lograda por ellos.
Para el artista, la solución a todos los problemas técnicos del impresionismo radicaba en utilizar el color de un modo más ordenado y expresivo que el de sus compañeros de escuela.
Sin embargo, nunca creyó alcanzar ese objetivo, por lo que dejó la mayor parte de sus obras sin acabar y destruyó muchas otras.
Se lamentaba de su fracaso a la hora de presentar la figura humana y, en efecto, las grandes obras con figuras humanas de sus últimos años como "Bañistas" (1899) revelan unas distorsiones curiosas que parecen dictadas por el rigor del sistema de modulación cromática que él mismo impuso entre sus propias representaciones.
Enfermo de diabetes, Cézanne se volvió de carácter intratable cuando se agudizó su padecimiento, siendo el trabajo lo único que le producía felicidad. En agosto de 1906 sufrió un ataque de bronquitis, pese a lo cual no dejó de trabajar al aire libre.
Pese a un desmayo sufrido durante una tormenta, el pintor decidió regresar a trabajar. Finalmente el 22 de octubre de 1906, falleció de pulmonía en Aix-en-Provence, Francia, su ciudad natal, cuyo legado artístico lo ubica como padre del arte moderno.





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