Voladores desde el Palo Alto del Parque Takilhsukut, Veracruz, emprenden su vuelo.
Foto: Francisco Rubio / Terra México
Papantla (México). Aromas místicos, visiones de tradición y un sentimiento de antaño se pudieron percibir ante el vuelo de decenas de indígenas de Papantla, quienes ante la presencia del Lic. Fidel Hernández Beltrán, gobernador de Veracruz, festejaron su reconocimiento ante la Unesco como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.
En punto de las 12 del día, los oriundos de Papantla, mejor conocidos como ‘La fuerza aérea de Veracruz’, comenzaron su vuelo desde el Palo Alto del Parque Takilshukut, en una ceremonia simultánea en la cual también participaron voladores desde el Museo de Antropología de la Ciudad de México, la Zona Arqueológica El Tajín, Boca del Río, San Luis Potosí, además de comunidades voladoras totanacas de Ixtepec de Chila de Juárez, Puebla, Xcaret, Puerto Vallarta, Tulúm, Teotihuacan, Mazatlán, así como en Guatamela.
En la ceremonia, a la cual también asistieron el Lic. Salomón Bazbaz, director de Cumbre Tajín y del Parque Takilhsukut, el representante de la Unesco en México, Niklas Schulze y diversas autoridades locales, la esposa Rosa María Borunda de Herrera, presidenta del DIF, aseguró: “Este reconocimiento es un orgullo para todo Veracruz, es algo que venimos preparando desde el 2005 y aún no puedo creer que lo hayamos realizado.”.
Durante el acto protocolario, el joven volador o ‘joven pájaro’, Víctor García Castaño, recibió un seguro popular y la oportunidad para continuar sus estudios superiores. Además, junto con el Lic. Federico Márquez, presidente municipal de Papantla, se firmó un decreto para preservar de manera oficial la danza, y protegerla ante el paso del tiempo y nuevas costumbres.
Dentro del acto, el Lic. Salómón Bazbaz, aseguró que esta muestra es “una pieza fundamental para el desarrollo de nuestro país” y que es la única forma de mantener vivas nuestras tradiciones.
Los voladores, una tradición de más de 1500 años, representan la creencia mesoamericana de ofrecer su vuelo, danza y música a los cuatro puntos cardinales para festejar y pedir a la tierra la fertilidad necesaria para el tiempo de cosechas.





