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 Andrea Bocelli: Vive por la música
31 de mayo de 1998 00:00

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Andrea Bocelli
María de la Luz González

Bien puede decirse que el viaje de Bocelli a México ha estado marcado por las sorpresas. En primer lugar, sorpresa por haber programado un auténtico concierto operístico, apenas rebajado con el también comprometedor repertorio de la canción napolitana. Sorpresa, también, porque en esta entrevista exclusiva concedida a REFORMA, Andrea Bocelli se comportó y respondió como un verdadero cantante de ópera: centrado y asumido.

"Yo no sigo detenidamente la música pop. No conozco mucho", parecería la última aseveración que uno hubiera esperado de un cantante que ha vendido decenas de millones de discos cantando baladas italianas.

Por completo alejado de pose alguna, seguro y preciso en cada respuesta, Bocelli despeja tantas dudas como las que siembra, aclara tantas interrogantes como las que suscita: ¿qué tipo de cantante es?, ¿será la mercadotecnia que lo rodea y no él quien provoca la confusión?, ¿podrá acaso convertirse en la esperanza que resuelva la larga e inexplicable "sequía" de tenores que ha asolado Italia tras el nacimiento de Pavarotti?
iedoso", según sus propias palabras, y dispuesto a asumir los verdaderos retos de la ópera (terreno peligroso como pocos y en el que los "burladeros" no existen), Andrea Bocelli muestra en esta entrevista un perfil que pocos imaginaban. O que, tal vez, no se había dejado ver.

¿Cuáles son sus tenores favoritos de hoy?

Uno de ellos, lo digo de verdad sinceramente, es Ramón Vargas.

¿Por qué?

Por la belleza de su voz, la amplitud de su extensión vocal, incluso en el registro grave (Bocelli lo ejemplifica cantando una nota), siempre timbrado. Además sabe cantar piano, algo que la mayoría de los tenores actuales no hacen; fila bien. En fin, posee un bagaje técnico completo. Y además: ¡corazón!
Y sus cantantes pop predilectos?

Yo no sigo detenidamente la música pop. No conozco mucho. No le podría responder.

¿Por qué cantó únicamente arias de ópera y canciones napolitanas en su concierto del domingo en el Auditorio?

Porque soy un típico tenor italiano y éste es mi repertorio. Este es el tipo de conciertos que siempre hago.
Nunca canto canciones populares, porque cantarlas implica siempre el uso de amplificación. Y como habitualmente me presento en teatros, esto no es posible. En esta ocasión (los conciertos en el Auditorio Nacional) se trata más bien de conciertos hechos para el gran público.

Según usted, ¿dónde está el límite entre la música clásica o de concierto, y la música pop?

¿Hay un límite?, ¿son actividades complementarias o excluyentes?

No. Son actividades distalmente opuestas, mundos muy lejanos uno de otro. Como si se tratara de dos idiomas distintos. Es realmente un problema de lenguas. La música clásica tiene reglas precisas y parte de premisas exactas que no pueden soslayarse: fuerza de la voz, afinación, extensión, cuidado y respeto a la partitura, etcétera. Por otro lado, la música popular no tiene reglas precisas y se basa más bien en la improvisación y en la comunicación. +Y usted se considera un cantante de ópera, un cantante pop o ambos?
Yo no me considero nada. Dejo que los demás me consideren como quieran. Pero por lo menos espero que me consideren pop cuando canto canciones, y cantante de ópera cuando canto arias. Y no al contrario. (Carcajadas).

¿Por qué entonces tantos críticos, especialistas y melómanos no se pueden poner de acuerdo para juzgarlo?

Porque siempre ha sido así. Por ejemplo, recientemente se ha editado un libro que recoge las críticas negativas publicadas sobre María Callas. En mi caso, desde un principio, se ha tratado de una carrera anómala, porque me hice famoso cantando canciones. En un principio nadie pensaba que pudiera pararme sobre un escenario. Todas estas cosas han creado prejuicios con los que siempre tendré que cargar.

Usted ha vendido millones de discos de música popular, así ha consolidado una fuerte posición en el mercado. ¿Por qué cambiar ahora hacia la ópera, un terreno mucho más peligroso y complejo?

(Interrumpiendo)

Esto no es exacto. La canción popular ha sido más bien un accidente en mi carrera. Desde niño para mí la música ha sido la ópera. Cuando empecé a tener éxito con la música popular ya había cantado en teatros.

¿Entonces no se trata de una planeación consciente de su carrera? ¿No se trataba de primero consolidarse en el mundo pop y de ahí partir hacia la música clásica?

Absolutamente no. Es una mera casualidad el que haya sido así.

Se habla mucho de su actividad operística formal. Es decir, de si es factible que usted cante una ópera escenificada.

No es posible: ha sido posible. He cantado muchas veces en una producción operística. La primera vez fue en Macbeth de Verdi y la más reciente en La Boheme de Puccini. Esta última en el teatro de Cagliari y transmitida por la televisión italiana.

Actualmente muchos cantantes de ópera se han acercado a la música popular buscando ganar nuevo público para la ópera. ¿Cree usted haber hecho lo mismo partiendo de la música popular?

Sí, creo que sí, pero antes de mí muchos cantantes lo han hecho y mejor que yo. Simplemente basta pensar en Domingo, Pavarotti y Carreras. E incluso, antes que ellos, un tenor como Beniamino Gigli. Gigli cantó muchísimas canciones populares e incluso hizo películas románticas siendo el tenor más famoso del mundo.

¿Pero cree usted de verdad haber llevado parte de su público pop a la ópera?

Sí. Y puedo darle como ejemplo el hecho de que en el teatro de Cagliari había muchísimos jóvenes y niños. Me han dicho que lo mismo ocurrió el domingo pasado en el Auditorio Nacional. No sé si se volverán público de ópera, pero al menos ahora saben que la ópera existe.

¿Qué piensa de la situación actual de la ópera?, ¿cómo acercaría a los jóvenes a ella?

La ópera necesita tener figuras míticas, grandes personajes como los del pasado. Cantantes, como la Callas, que "salgan" del teatro, que también sean famosos fuera de él. Como con el futbol, en el que hay tantos jugadores famosos en todo el mundo. A Maradona lo conocen incluso personas que jamás han visto un partido de futbol. Lo mismo sucede con la ópera: necesita de figuras que sean queridas por el gran público y que así susciten su interés en un arte tan antiguo y profundo.

Usted tiene una limitación física a la cual no deben enfrentarse el resto de los cantantes de ópera. ¿De qué manera ha influido esto sobre su carrera, su desarrollo artístico o su voz?

Puedo decirle que mucho y de manera negativa. Desde el inicio de mi carrera me la he pasado combatiendo el escepticismo de la gente. Escepticismo, por cierto, justificado. En su lugar yo habría actuado igual. No les parecía que tuviera sentido arriesgarse. ¿Para qué arriesgarse por nada? Se trata de una limitación muy seria que me ha hecho la vida sumamente difícil.

Mucha gente se pregunta si el Bocelli de los discos sonará tan espectacular en un teatro. Usted, ¿qué opina?

Opino que ningún cantante de ópera suena en el teatro como en los discos. El disco ha viciado al escucha. Yo crecí oyendo discos y al ir al teatro percibí este problema. Pero también creo que la actividad continua en un teatro es fundamental para el desarrollo de una voz. Cuando canto en un teatro trato de limitar al máximo posible los riesgos, porque soy muy miedoso. Prefiero cantar más suave y así evitar incidentes que podrían ser peligrosísimos.

¿Qué busca provocar en la gente que lo escucha? ¿Por qué canta?

Mire, yo creo que la ópera, más que cualquier otra forma de arte logra hacer aflorar las emociones de la gente de la manera más pura, física incluso sensual, diría yo. Por mi parte eso es lo que yo busco, excavar en la gente buscando el tipo de emociones que yo he sentido escuchando a otros. En particular a mi maestro: Franco Corelli. El ha sido mi máximo ídolo desde que yo era un niño.
¿Aceptaría usted una invitación para cantar en el Palacio de Bellas Artes el mismo programa que cantó en el Auditorio Nacional?

Por supuesto. Pero modificaría un poco el programa. En vez de canciones napolitanas haría solamente ópera y la complementaría con música de cámara.

Entonces, considérese invitado.

Si es así, lo consideraré muy seriamente. Será cuestión sólo de ponernos de acuerdo en las fechas.


*Gerardo Kleinburg es colaborador de REFORMA y Director de la Opera de Bellas Artes.