Zaragoza
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Zaragoza.- El Real Zaragoza alcanzó su décima final de Copa al hacer bueno el empate a un tanto que logró una semana antes en Mendizorroza ante el Alavés en un partido que tuvo toda la emoción y la tensión de una eliminatoria.
Los alaveses comenzaron con el claro objetivo de ahogar la salida del balón del Real Zaragoza con una intensa presión, lo que les creaba muchos problemas y hacía que el juego se desarrollase en muy pocos metros en la zona central del terreno de juego.
La excesiva contundencia con la que se empleaban los vitorianos, con numerosas faltas, hizo que se calentasen los ánimos y que en los primeros veinte minutos ya hubiesen visto tres tarjetas amarillas, y que incluso provocó que Savio Bortolini tuviese que ser cambiado por una dura entrada de Otxoa al cuarto de hora de juego.
La única acción de peligro fue un balón que robó David Villa a Otxoa que encaró la portería de Juan Pablo sin pensárselo dos veces pero su disparo salió alto.
El máximo goleador zaragocista era el hombre más peligroso de su equipo y por sus botas pasaron las mejores opciones para haber movido el marcador, sobre todo en la recta final de los primeros cuarenta y cinco minutos, en los que el esfuerzo físico empezaba a pasarles factura a los hombres de Pepe Mel.
Los dos equipos salieron dispuestos a intentar mover el marcador lo antes posible y fueron los maños los que estuvieron a punto de hacerlo en el primer minuto en una contra en la que no supieron resolver su superioridad y Dani García Lara remató desviado.
Los visitantes modificaron su actitud sobre el terreno de juego y empezaron a jugar con más criterio lo que les permitió realizar su primer disparo a puerta por medio de De Lucas, tras un buen pase de Vucko, y unos minutos después fue el defensa Otxoa el que obligó a Láinez a emplearse a fondo y sacó una mano prodigiosa que evitó el gol, aunque terminó costándole la retirada en camilla al cancerbero aragonés.
El desconcierto y los nervios se apoderaron de los zaragocistas que tardaron varios minutos en reaccionar, en un partido que cada vez era más bronco y con continuas interrupciones por las faltas.
El partido se convirtió en un ir y venir en el que el balón rondaba una y otra portería, aunque eran los maños los que daban la sensación de poder mandar el balón al fondo de las mallas de la portería rival.
La ocasión más clara la tuvo el canterano Rubén Gracia "Cani" que remató de cabeza un gran centro de Galletti al poste ante un Juan Pablo que sólo pudo hacer la estatua, aunque al final no se movió un marcador que de esa forma favorecía al Real Zaragoza que llegaba a su décima final en el torneo del KO.
0 - Real Zaragoza: Láinez (Valbuena, min.65); Cuartero (Generelo, min.60), Alvaro, Milito, Toledo; Ponzio, Movilla; Cani, Dani, Savio (Galletti, min.30); y Villa.
0 - Alavés: Juan Pablo; Coira, Téllez, Otxoa, Galván; Astudillo, Pablo; Edu Alonso (Romo, min.81), De Lucas, Iván Alonso (Vucko, min.49); y Rubén Navarro.
Arbitro: Mejuto González, del colegio Asturiano. Amonestó con cartulina amarilla por el equipo aragonés a Savio, Movilla y Generelo, y por los visitantes a Otxoa, Téllez, Pablo, Edu Alonso, Galván y De Lucas.
Madrid.- El Real Madrid sucumbió el miércoles 1-0 ante el Sevilla, pero de todas formas logró clasificarse a la final de la Copa del Rey, un título que no gana desde 1993.
El Sevilla, que luchó y plantó cara a los merengues, madrugó el el marcador a los 38 segundos gracias al gol del volante Antonio López.
El pase del Real se concretó gracias a una cuenta global 2-1, ayudada por la victoria 2-0 en el choque de ida en Madrid.
El otro finalista saldrá del encuentro Zaragoza-Alavés que se disputará el jueves. Ambos empataron 1-1 en el juego de ida en Alavés.
El conjunto merengue sufrió mucho contra el Sevilla que llegó a asustarles. El panorama se les complicó al quedarse con diez hombres por la expulsión de Zinedine Zidane poco antes del descanso.
El Real sufrió un golpe casi instantáneo cuando López fusiló al arquero merengue, César Sánchez, tras un pase del cañonero uruguayo Darío Silva.
El Sevilla se animó con el gol e intentó marcar otro, ya que estaban obligados a facturar dos tantos para remontar el resultado.
Fue un partido con mucha intensidad y tensión. El estadio Sánchez Pizjuán se llenó, algo que no ocurría desde hacía cinco años, y la hinchada se convirtió en el jugador número doce para el Sevilla.
A los 42 el árbitro le anuló al zaguero brasileño Roberto Carlos un gol por fuera de juego.
El Real, que contó con todas sus estrellas menos con el guardameta Iker Casilla, se quedó con diez a los 44 minutos. El volante francés Zidane vio la tarjeta roja directa por agresión, señalada por propinarle un manotazo en la cara al zaguero Pablo Alfaro.
El francés se perderá, por esta expulsión, la final que se disputará en Barcelona el 17 de marzo.
A los 54 el Sevilla también se quedó con diez debido a que el defensa Javi Navarro acumuló su segunda amarilla.
El astro brasileño Ronaldo estuvo a punto de marcar a los 56 tras una jugada personal, pero la gran intervención del arquero Esteban Suárez evitó el gol.
La intensidad de juego sevillista fue mayor que la del Real, sobre todo en el primer tiempo en el que los merengues tuvieron que trabajar mucho en defensa para evitar el segundo gol del Sevilla.
Ya en el segundo tiempo el Real jugó más cómodo y contó con más oportunidades frente a un Sevilla que notó el gran esfuerzo del primer tiempo pero que lo intentó hasta el último segundo.
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