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 Empiezan las eliminatorias sudamericanas
04 de abril de 2007 15:16

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Selección de Brasil

Selección de Brasil
Foto: Reforma

Enrique Escande

Copyright 2000 EFE Buenos Aires.- El partido Colombia - Brasil pondrá mañana en marcha las eliminatorias del Mundial'2002 de fútbol, que ofrece cuatro plazas directas a la competición que organizarán Corea y Japón y una repesca al quinto equipo clasificado, en un período crítico para buena parte de las selecciones suramericanas, que bregan por tener a sus figuras a tiempo y en forma.

La mayor parte de los seleccionadores no han tenido tiempo para entrenar a sus jugadores, situación que se ha agravado esta vez no sólo por la resistencia de los equipos europeos a cederlos con una buena anticipación, sino también por los apretados calendarios de las ligas locales y los torneos internacionales.

Los responsables de los equipos son, desde ahora, más seleccionadores que entrenadores, como destacó el pasado fin de semana el argentino Marcelo Bielsa, y se supone que serán los talentos individuales, como señaló el boliviano Carlos Aragonés, los que podrán inclinar la balanza en favor de sus equipos.

La táctica y la estrategia dependerán de las circunstancias, de cómo se plantee cada encuentro, de las necesidades de ganar en casa y de no perder fuera, y en unas eliminatorias en las que todos se enfrentarán a todos en dos vueltas, los favoritos dormirán hasta el final de la competición con un ojo abierto.

En Colombia hay clima de euforia, situación propia de un país que se ilusiona con el rendimiento individual de sus grandes figuras que triunfan en campos de juego de Europa y América, especialmente uno de ellos, que destaca por su juego brillante y su contundencia goleadora: Juan Pablo Angel, uno de los niños mimados de los hinchas del River Plate argentino.

Iván y Oscar Córdoba, Freddy Rincón, Jorge "El Patrón" Bermúdez, Mario Yepes y Angel, entre otros, conmueven a sus compatriotas con los éxitos logrados en tierras lejanas y han provocado un entusiasmo festivo que agotó los boletos para el partido en pocas horas.

Brasil, el gran favorito, irá a tierra colombiana sin Rivaldo, uno de los mejores jugadores del mundo en la actualidad, y tampoco contará con Cafú.

Pero en la selección de Wanderley Luxemburgo la mayor parte de las veces las bajas pasan inadvertidas cuando los sustitutos saben de memoria lo que está escrito en la partitura y salen al campo no solamente a no desafinar, sino a buscar el momento para improvisar un solo con instrumentos que fallan pocas veces: la técnica y el talento.

El miércoles, los nostálgicos aficionados peruanos, que en otros tiempos disfrutaron con los lujos de varias de sus grandes estrellas, irán al estadio enganchados por la promesa del técnico Francisco Maturana, quien dijo que su equipo ganará "con raza y fútbol" a la selección de Paraguay, formada con la base del equipo que en Francia'98 hizo sudar la gota gorda al anfitrión y finalmente campeón.

Perú, que completó su plantilla a última hora con la llegada de Jorge Soto, "puede ganarle a cualquiera", afirmaba su técnico, mientras que en el cuartel general paraguayo, el entrenador Sergio Markarián recibía a Roque Santa Cruz, Celso Ayala, Roberto Acuña y Carlos Gamarra, quienes con el equipaje a cuestas comenzaban a escuchar los planes trazados para el miércoles limeño.

La selección de Ecuador, una vez más apoyada en Alex Aguinaga, recibirá a Venezuela, el equipo de José Omar Pastoriza que tiene intenciones de archivar para siempre su candidatura al último puesto y a las goleadas. En Ecuador hay expectación, como en todas partes, pero más que nada por la necesidad de que su equipo levante la cotización de sus acciones, un poco devaluadas últimamente.

Uruguay también incorporó a los europeos el pasado fin de semana y su técnico, Daniel Passarella, tiene la formación del equipo "en la mente" desde hace varios meses para lograr algo que para el fútbol de ese país parece impostergable, clasificarse para un Mundial después de las frustraciones que causaron las ausencias en Estados Unidos'94 y Francia'98.

Su rival será Bolivia, una selección que cambió de técnico dos meses antes de las eliminatorias y que hace seis días comenzó a entrenarse con cuatro jugadores, al día siguiente con nueve y que completará su plantilla hoy, 48 horas antes del partido en la capital uruguaya.

Además de la necesidad de lograr un resultado positivo que genere confianza, en Argentina hay expectación por lo que pasará con la selección de Bielsa y su público, que en los últimos tiempos se ha manifestado frío e indiferente con el equipo.

Su oponente, Chile, llega a este partido con la ilusión que imponen Iván Zamorano y Marcelo Salas, el dúo ofensivo más importante de la historia de la selección en ese país, y la seguridad del técnico Nelson Acosta en que su formación está ahora mismo mejor que la de su rival.

Mañana comienza el Mundial en Suramérica, primera etapa que terminará en noviembre del año próximo, período en el que pasará mucha agua bajo el puente, en el que puede haber sorpresas y desilusiones, varios técnicos desocupados, conflictos con los equipos, cambios en las convocatorias y múltiples historias y cuestiones cargadas de pasión.

Diez selecciones disputarán cuatro plazas y media y millones de personas estarán pendientes de sus selecciones durante 21 meses, con alegrías y tristezas y la ilusión puesta en Japón y Corea.