Chivas
Foto: Mural
Guadalajara.- Con un futbol inconcebiblemente lento, sin un ápice de ingenio y padeciendo el control de la pelota del cuadro rival, Chivas apenas consiguió un empate a 1 ante América de Cali, en su partido de debut en la Copa Merconorte la noche de este martes.
Las 20 mil personas que asistieron al Estadio Jalisco sufrieron en los minutos finales la inspiración ofensiva del cuadro colombiano, que en más de una ocasión puso en serios aprietos al portero tapatío, Osvaldo Sánchez.
Los primeros minutos transcurrieron sin emociones. Guadalajara no podía conectar más allá de medio terreno, afectado por una actuación discreta de Benjamín Galindo y América optó por aguantar en su campo.
Fue hasta el 27' que Manuel Ríos, conectando de cabeza un centro por derecha de Gustavo Nápoles, la mandó al fondo del arco colombiano, para el 1-0 tapatío.
Los cafeteros, sin embargo, respondieron con dinamismo y arribos por las bandas, y ese insistir trajo frutos: Nilson Pérez, recibiendo un pase hermoso, de taquito, obra de Fabián Vargas, se llevó a Sánchez en el área chica y marcó el de la igualada, al 39'.
En el ocaso de la primera etapa el cuadro visitante rondó con extraordinaria facilidad el área rojiblanca. Finalmente, superado en velocidad por el rival, apelando a la destrucción desesperada más que a la inteligencia, Chivas aseguró el empate para la segunda parte.
Chivas fue un desastre en la primera media hora de la segunda etapa. Las imprecisiones a la hora de superar el medio terreno, la abulia cuando se trataba de recuperar la pelota y el nulo ingenio sobre el área rival apagaron el respaldo de sus fieles fanáticos.
En contraste, América de Cali, a través de Foad Maziri, generó constante peligro sobre el arco de Sánchez y de no ser por la falta de puntería habría concretado pronto el tanto de la ventaja.
En los 15 minutos finales Chivas endureció la pierna, reclamó de más al silbante y jamás pudo convertir su ansia de gol en un futbol coherente. Los colombianos, con una serenidad abrumadora, optaron por tocar en medio campo y, eventualmente, con base en la velocidad y el buen toque, exigir a la defensiva del Rebaño Sagrado.
