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 La celebración de Indígenas Yaquis
28 de marzo de 2010 11:08

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Calavera con Angel

Al Respecto, la responsable del Area de Información del Instituto Nacional Indigenista (INI) en coordinación con el Colegio de Sonora (Colson), Macrina Restor Rodríguez, señaló que esta situación se debe a la influencia de los padres Jesuitas en ambas tribus.

En entrevista para Notimex, abundó que cuando los Jesuitas llegaron a la entidad con el propósito de evangelizar, los Yaquis y Mayos fueron los grupos que más contacto e influencia recibieron por parte de éstos clérigos.

Señaló que los festejos por el Día de Muertos en ambos grupos étnicos tiene una fuerte influencia católica, retomada de la época en que fueron colonizados, mientras que los seis grupos restantes de indígenas no aceptaron las prácticas evangelizadoras.

Agregó que entre dichos pueblos se encuentran Pápagos, Pimas, Guarijíos, Seris, Cucapás y Kikapús, los cuales únicamente realizan una ceremonia fúnebre, y no veneran posteriormente a su deudo, ya que el alma de éste ha pasado a mejor vida y por lo tanto debe descansar.

Sin embargo, en otros grupos no se vuelve a pronunciar el nombre de la persona fallecida, además de enterrarlos con todas sus pertenencias.

Mencionó que las festividades realizadas por el Día de Muertos entre Yaquis y Mayos son muy parecidas, aunque varían en cuanto a tiempo de preparación y duración de las festividades, las cuales incian una semana antes del 2 de noviembre.

En el caso de la tribu Yaqui, ubicada en los municipios de Bácum, Guaymas y Cajeme, los praparativos inician el primer lunes del mes de octubre con una procesión que es repetida cada lunes hasta llegar al día 2 de noviembre.

En este grupo se supone que durante este mes el espíritu de los difuntos permanece en el pueblo, por lo que realizan ofrendas como alimentos favoritos del fallecido además de construir un altar con dos candelabros de madera, un libro de oración y agua bendita.

Unos días previos a las festividades, las mujeres elaboran coronas con flores de papel para adornar las tumbas, mientras que los hombres cortan cuatro horquetas de un metro para colocarlas en el patio de la casa del finado, frente a la cruz familiar.

Las cuatro horquetas servirán para formar un tapesti, que será amarrado con carrizos de las esquinas y formar un tapanco, es decir una mesa rústica, encima de la cual las mujeres colocan el día de muertos las ofrendas.

La funcionaria estatal abundó que una vez concluidos los rezos, las ofrendas son repartidas entre los presentes, y al mismo tiempo en la Iglesia comienza una ceremonia con matachines (danzantes) y cantores alrededor de otro altar.

En tanto, el pueblo Mayo inician las actividades de limpieza y arreglo de tumbas en los días previos al 1 y 2 de noviembre, mientras que las mujeres hacen flores de ornato de papel, y ocho días antes los fiesteros de la Iglesia inician los novenarios.

Los rezos son realizados también por "maistros" y cantoras así como las personas que lo deseen, actividades que concluyen el día de muertos, además que el 1 de noviembre un miembro de la familia corta cuatro varas de horcones para elaborar al igual que los Yaquis un tapanco.

Cuando el tapanco es terminado se colocan algunas ofrendas como tamales, pan, atole, manzanas, plátanos, naranjas, madarinas, guayabas y caña de azúcar, ya que el día 2 las ofrendas serán
colocadas en su totalidad.

Los familiares arriban al panteón y llevan flores como cempual, mano pantera, bugambilia y gladiolas; por la noche incian los rezos con "maistros" y cantores, quemando al mismo tiempo cohetes de colores, quedando el panteón todo iluminado, velada que inicia a partir de las 24:00 horas.

En ocasiones los familiares pasan la noche en el panteón, y el día 2 de noviembre por la mañana, los fiesteros, "maistros", cantoras y sociedad en general sacan las ofrendas de la Iglesia y son colocadas frente al a cruz del perdón.

Algunas personas toman la mitad de las ofrendas del tapanco y las ponen en la cruz del perdón, las cuales son para los difuntos sin familiares o los que no tienen tapanco, y las personas que no traen ofrendas ponen dinero.

Al término de los rezos las ofrendas son repartidas entre "maistros" y cantoras, quienes vuelven a la Iglesia a realizar cantos y rezos que indican la culminación de la cereamonia del día de muertos.

Finalmente las familias que construyeron tapanco deberán quitar la construcción ocho días después, tiempo en el cual supuestamente las ánimas de los difuntos se pueden quedar entre sus familiares.

Restor Rodríguez expuso que en el caso de los Pimas al morir una persona, a éste le son lavados cabeza, pies y manos, además de vestirlo con sus mejores ropas y ser colocado en un cajón de madera o envuelto una sábana, petate o sarape.

Al momento de ser enterrado es acompañado por alimentos para que no pase hambre; nombran un padrino que será responsable de preparar el cuerpo, mientras que parientes excavan el hoyo y lloran para enterrar el cuerpo después de haber sido velado durante toda la noche.

En el caso de los Pápagos, ubicados en Caborca, Altar, Sáric, Puerto Peñasco y Plutarco Elías Calles, el nombre de la persona fallecida no se vueleve a pronunciar y la casa donde vivía es quemada, teniendo la familia que construir otra.

Entre el resto de los grupos indígenas se cree que al fallecer una persona ésta pasa a otra vida, "para ellos la persona no muere, sino que continúa otra etapa de su existencia" por lo que respetan esa nueva vida y cuidan de no dar motivos al ánima de volver, ya que de ocurrir así causará molestias a la familia.