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 Seductora magia de Real de Catorce
04 de abril de 2007 17:07

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Seductora magia de Real de Catorce

Remoto y aislado por la sierra que cruza el desierto en San Luis Potosí, Real de Catorce sobrevivió a la decadencia de la minería y se ha transformado de pueblo fantasma en un sitio donde se integran la magia y la historia.

Durante el virreinato, Real de Minas de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Alamos, nombre con el que fue fundado, tenía una población de 40 mil habitantes. Hace 10 años sólo vivían en él 800 personas.

En las últimas décadas ha cobrado fama entre los turistas europeos que llegan en busca del peyote, un cacto alucinógeno utilizado sólo legalmente por los huicholes durante sus ceremonias, pero muchos otros extranjeros, amantes de su desolación y la magia de sus leyendas, se quedan y ahora son los dueños de pequeños restaurantes y hostales.

Localizado en la zona del altiplano potosino, su clima desértico, sus temperaturas extremas y su difícil acceso hacen casi inimaginable su existencia. Y quizá el milagro de su permanencia se lo deba a San Francisco de Asís o "San Pancho", como le llaman los pobladores al patrono del pueblo, quien también ha sido uno de los principales generadores de turismo, pues constantemente llegan hasta él peregrinos en busca de un favor.

Por momentos parecería un lugar desolado y, a veces, con mucha vida y actividad, especialmente cuando se acercan las fiestas del milagroso santo este próximo 4 de octubre, y la calle que lleva al túnel Ogarrio se llena de pequeños puestos donde se venden sus imágenes y artículos de plata.

Aún quedan viejos palacios y tabernas, iglesias y burdeles en ruina; incluso en las lomas que rodean a Real se ven los viejos cascos de las haciendas donde procesaban los minerales y, mientras se sube, se pueden encontrar los respiraderos de las minas.

Real de Catorce estuvo recientemente en la mira del mundo entero al filmarse la película La Mexicana, estelarizada por los actores hollywoodenses Julia Roberts y Brad Pitt.
Dicho evento causó que se incrementara considerablemente el turismo y es fecha que sus pobladores narran las vivencias o anécdotas por las que pasaron al ver como nunca tanto movimiento en el poblado.

A tan sólo 30 minutos de Real de Catorce, la emoción al máximo está a punto de comenzar, y es que si gustas dejar escapar la adrenalina puedes subirte a una camioneta llamada Willis que te llevará a un recorrido impresionante por un camino empedrado llamado Estación 14.

Este medio de transporte es usado por turistas y habitantes de Real de Catorce para comunicarse entre las demás comunidades, sólo que el camino por donde pasan estas camionetas es totalmente angosto y aun así se utiliza para doble circulación.
La emoción no termina aquí ya que el camino comienza a subir por la estrecha vereda hasta alcanzar una altura de más de 70 metros, lo cual hace sentir el viaje cual si fuera una montaña rusa.

Es seguro que llegando a tu destino estés cubierto de polvo y probablemente algo agitado y por qué no, hasta soprendido por tal emoción, pero vale la pena después de vivir una aventura como ésta.
Cabe aclarar que esta es una segunda opción para llegar a Real de Catorce, ya que la entrada principal es por el túnel Ogarrio, famoso por sus 2 kilómetros de longitud.

Las delicias de Real de Catorce

Ahora que si se trata de degustar lo que se cocina en el “poblado fantasma” nada mejor hay que hacer que acudir a un lugar llamado El Mesón de la Abundancia, lugar que conjuga una excelente cocina, lugar de hospedaje y sobre todo, la historia de Real de Catorce en cada uno de sus rincones.
La especialidad es la comida internacional, pero si quiere probar algo realmente delicioso pide las pizzas que preparan en el Mesón.
Por las noches, un café de olla a la luz de las velas invita a platicar y a disfrutar de este enigmático lugar.

Otros sitios en los que se puede comer son El Eucalipto y La Casona.
El primero de ellos es atendido por un italiano de nombre Luigi, quien prepara los platillos internacionales más deliciosos. El lugar es estilo rústico y cuenta con un excelente ambiente campirano.

El segundo de ellos es una cada de huéspedes y en la planta baja se encuentra el comedor, donde sirven las tradicionales gorditas de picadillo, deshebrada y frijoles.
Así que cuando vayas a Real de Catorce, prepárate porque tendrás muchos motivos para comer delicioso.

Fuente: Reforma/Rogelio Zamora