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 Un hermoso lugar llamado Aguascalientes
04 de abril de 2007 17:24

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Un hermoso lugar llamado Aguascalientes

Las calles de Aguascalientes son el sitio ideal para comenzar a conocer este bello estado. El recorrido por el Centro Histórico se debe hacer a pie para visitar las iglesias, museos, el Palacio Nacional y, claro está, el circuito de la Feria de San Marcos. El recorrido se debe iniciar en la Plaza de la Patria, desde la cual se empezó a extender la ciudad de Aguascalientes.

Alrededor de ella se encuentran los edificios principales, como la iglesia, las casas de gobierno y en un tiempo pasado, las casas de los conquistadores, hoy convertidas en museos, hoteles y bibliotecas.

Justo en el centro de la Plaza se encuentran enterrados los restos del gobernador José María Chávez, héroe liberal fusilado en 1864 por las fuerzas francesas invasoras.
Saliendo de la Plaza de la Patria hacia el sur, se encuentra el Palacio de Gobierno, el único edificio civil construido en el siglo XVII que aún sobrevive.

Si bien el deterioro ha hecho que sólo se conserven algunos de los detalles arquitectónicos como los marcos de las puertas en cantera rosa, el decorado de las escaleras y pilares al estilo barroco, entre otras, en su interior se encuentran 100 arcos decorativos y cada uno tiene en el centro una flor labrada en cantera; ninguno de los diseños se repite.

Y valen la pena sin duda, sus murales hechos por el pintor chileno Oswaldo Barra, quien plasmó en las paredes del Palacio la historia de la entidad desde sus raíces chichimecas hasta los días actuales, pasando por imágenes de la Feria de San Marcos y la Constitución, entre otras.

A dos calles de distancia se ubica la Catedral, una hermosa construcción de estilo barroco que tiene en su fachada a la Virgen de la Asunción, patrona del templo y de la ciudad.
En su interior resaltan, en el altar mayor, la imagen de la Santa Patrona traída de Barcelona; el altar del Sagrado Corazón, tallado en mármol blanco; el de Santa Teresita, cuya figura está tallada en cedro; el de la Virgen de Guadalupe, en mármol blanco y negro, que data del siglo XVIII.

Y si de templos se trata no puede dejar de visitarse el del Señor del Encino, en el Barrio de Triana. Aquí se venera al milagroso Cristo Negro del Encino. La peculiaridad del Cristo radica en que una de sus manos es más larga que la otra.

Este templo, que data del siglo XVIII, es famoso no sólo por su patrón sino también por el Via Crucis monumental que decora sus muros, obra del pintor mexicano Andrés López realizada en 1798.

Fuente: Consejo de Promoción Turística de México