Hablar del lago de Pátzcuaro es evocar uno de los sitios más hermosos del México de ayer y hoy. Para quienes gustan de unas vacaciones sobrias y en busca de total descanso, este lugar constituye un cúmulo de anécdotas que ahí se suscitaron y que dejaron una profunda huella en el México pasado.
Viajar en la actualidad a la región lacustre del estado de Michoacán no representa mayores complicaciones, pues existen autopistas, diversas líneas de autobuses con buen servicio, vuelos que llegan a la ciudad de Morelia, etcétera; eso significa que se puede efectuar un recorrido cómodo y rápido.
Pocas personas saben que Janitzio no es la única isla dentro del famoso lago de Pátzcuaro, pues comparte su encanto y atractivo con otras ocho. Siete de ellas están pobladas y en algunos casos compiten ventajosamente con el "lugar donde se empezó a poblar", traducción al castellano del nombre purépecha de esta isla.
Las islas Tecuena y Tecuanita forman un conjunto; Yunuen y Pacanda, ambas extraordinarias, constituyen otro; las tres islas Urandenes, cuyo nombre proviene del vocablo urani que significa "batea", son un grupo más; y por último se encuentran Jarácuaro y Copujo.
De todas las islas, Yunuen merece especial mención, ya que con el apoyo del gobierno estatal y el esfuerzo ejemplar de sus moradores se ha desarrollado un centro vacacional de muy alto nivel. Cuenta con una sala de convenciones con modernos equipos electrónicos, salón de juegos de mesa, dos comedores -uno al aire libre- atendidos con mucho esmero
Alrededor de este conjunto se encuentran unas comodísimas cabañas rodeadas de árboles y jardines. Todo este desarrollo turístico es atendido y administrado por los isleños, quienes hacen su mejor esfuerzo para que la estancia de los visitantes sea grata y confortable. Y en verdad ¡lo logran!
El éxito de este lugar turístico ha sido tan grande, que ahora se están realizando los trámites pertinentes para unir esta isla, por medio de un funicular, con la Pacanda, que por ser más plana se presta para instalar campamentos y canchas deportivas.
Los trabajos comenzaron con un programa intensivo de reforestación y el desasolve de lo que parece ser un ajalapaxco, esto es, un cráter lleno de agua que bien podría convertirse en una magnífica alberca natural.

