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Las Peñitas: paradisíaca y silenciosa | Pasea por las aguas serenas, de oleaje suave y arenas blanquecinas que la playa Las Peñitas te ofrece | | |
Un camino de terracería recorre y descubre lentamente el pequeño pueblo donde se observan las tradicionales casas de arquitectura tropical: construcciones de bejuco, bajareque y otras de concreto con frescas y sombreadas arcadas, todas ellas típicas, así sean de palma, adobe o cemento, pero siempre con puertas y ventanas abiertas por donde asoma la vida sencilla y abierta de la gente del mar.
La playa de Las Peñitas es una pequeña bahía que se encuentra alejada de la laguna, por lo que los mosquitos parecen no existir aquí; siendo un recodo de mar, sus aguas son serenas, de oleaje suave y arenas blanquecinas, algunas veces difíciles de encontrar en esta parte de la costa guerrerense.
Justamente en uno de sus lados, ahí donde la bahía termina para dar paso al mar abierto, un conjunto de rocas se alza como punto de remate al paisaje. Por eso la playa ha sido bautizada con el nombre de Peñitas, pues las rocas realzan este rincón semidesierto, sólo ocupado por una que otra familia oriunda del lugar.
El sitio carece de luz eléctrica; las noches se gozan más con el fulgor de una fogata, con el cielo pleno de estrellas y las pequeñas candelas aclarando las enramadas, o simplemente con la una suspendida y luminosa en lo alto. Las Peñitas es paradisíaca y silenciosa. Alejada de los ruidos, nos permite escuchar los rumores de la naturaleza, los sonidos del mar golpeando contra las costas solitarias, el chillar de los pájaros, los truenos y las lluvias torrenciales del verano. Para contrarrestar la falta de agua no salobre, los costeños han creado útiles pozos de agua dulce.
Aunque la playa es por demás tranquila, es conveniente acampar cerca de las casas de los pescadores, bien sea levantando una tienda de campaña o colgando una hamaca en la enramada.
Aquí, al igual que en otros sitios vírgenes de Guerrero, se puede disfrutar la deliciosa comida típica de la costa: pescado frito, camarones, arroz y frijoles a precios módicos y en el momento que se desee.
Antes de llegar a la paya, el camino de terracería se abre hacia varias direcciones que conducen a algunos ranchos propiedad de los lugareños; a lo lejos se observa pastar al ganado o niños a caballo acarreando leños. Se siente el transcurrir sano y tranquilo de la vida entre campirana y marina de este lugar. El sonido recurrente de las grandes olas que chocan contra las rocas llama la atención y, más allá, la amplitud del litoral invita a practicar diferentes deportes acuáticos o a realizar una caminata por la arena.
La privilegiada posición geográfica de la bahía permite contemplar bellos atardeceres, teniendo como marco las líneas escultóricas de las rocas.
Para conocer esta playa se recomienda evitar los días festivos así como los periodos vacacionales, pues Las Peñitas es muy visitada por los habitantes de pueblos aledaños. Aun así el lugar no pierde su virginal belleza y deja ver la forma de divertirse de los costeños guerrerenses.
Si vas a Las Peñitas
Para llegar a la pequeña bahía de Las Peñitas toma la carretera núm. 200 que va de Acapulco a Pinoteca Nacional (Oaxaca) y a menos de 5 km, antes de llegar al pueblo de Marquelia, se encuentra una desviación, a la derecha, que lleva por un camino de terracería directamente hasta la playa.
Fuente: México desconocido
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