Cuando me invitaron a mi primera travesía 4x4 pensé que todo sería tan sencillo como meter primera y darle rienda suelta al acelerador. Esto debido a la imagen indomable que siempre he tenido del jeep Wrangler y a esa irresistible tentación de estar sentado frente al volante de esta súper máquina.
Pero después de un par de horas con el equipo de Juan Bosco me di cuenta de que para organizar este tipo de aventuras sobre ruedas se necesita mucho más que tuercas y tornillos.
Las travesías se planean por todo el territorio nacional bajo especificaciones muy variadas, considerando en especial la distancia del recorrido, su grado técnico y las posibles dificultades que éste presente. Hay rutas desérticas, costeras o de alta montaña, porque para estos vehículos no hay límites.
Todos los participantes reciben un calendario de actividades y destinos con el que pueden programar sus salidas, pues hay muchos kilómetros de diferencia entre una travesía por el Golfo de México, Baja California o Zacatecas.
Cuando se trata de destinos muy retirados, se planean viajes de 6 o 7 días, por lo que sólo se pueden llevar a cabo durante los periodos vacacionales. Viajes como el de Michoacán, se realizan en un fin de semana. Además de estos recorridos mensuales, Bosco's Camp organiza un par de circuitos de prueba en locaciones más cercanas a la capital, por lo general en alguno de los volcanes del Valle de México.
NAVEGACIÓN POR SATÉLITE
Varias semanas antes de cada salida, un equipo de exploración estudia las posibles rutas con mapas del INEGI, evitando así cruzar por terrenos ejidales o particulares, lo cual puede ser más complicado de lo que se imagina. Una vez trazada la ruta, se establecen puntos de referencia para programar los sistemas de posicionamiento global o GPS's.
Ya marcadas las coordenadas, este sistema satelital permite a cada conductor seguir las viñetas trazadas durante el viaje de exploración, esto como parte de las pruebas de navegación por instrumentos que se realizan en cada travesía.
En estas pruebas, los vehículos salen con intervalos de 10 minutos entre uno Y otro, obligando al copiloto a utilizar el rutómetro -mapa o guía de camino, diseñado por el equipo de exploración, en donde están marcadas todas las viñetas de referencia-, y su sistema de posicionamiento global, con los cuales deberá encontrar una meta específica.
A campo abierto parece sencillo, pero cuando se cruza por rancherías y sembradíos -entre brechas que van y vienen-, esto es muy delicado y todos los pilotos deben mantener su curso, evitando así invadir alguna propiedad privada que podría traer problemas al grupo.
Los vehículos que no cuentan con computadoras de navegación no pueden realizar estas pruebas y deben seguir al líder de la caravana. El último vehículo de la fila es la barredora, en el cual viajan un mecánico especialista en vehículos de doble tracción, y un par de guías. La barredora asiste a cualquier piloto rezagado, evitando así que la caravana se disperse.
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LOGÍSTICA DE EXPEDICIÓN
Todos los detalles de logística son tratados la noche anterior a la salida. Durante la cena los participantes deben reunirse con el equipo de Juan Bosco para comentar sobre la ruta y sus aspectos técnicos. El mecánico del equipo hace una inspección general de todas las unidades para evitar contratiempos. Toda esta planeación paga resultados cuando la caravana está en movimiento, ya que algunos conductores son principiantes. En general se integran pronto y esto es básico en cualquier tipo de aventura.
De alguna manera es como asistir a la escuela de conductores, pues aunque muchos pensamos que esto de conducir un "todo terreno" es cosa de darle carrilla al motor, toda la travesía es un proceso de aprendizaje que incluye algo de mecánica, uso de equipo especializado, orientación y navegación, técnicas de conducción e incluso en algunos casos sobre temas generales de la región.
Si bien es verdad que la gente que disfruta de esta actividad lo hace con fines recreativos, nadie toma las cosas a la ligera. Cuando el líder da órdenes, el grupo sigue sus instrucciones, por lo que todos deben contar con un radio de frecuencia cerrada para mantener una comunicación constante.
TRABAJO EN EQUIPO
Las rutas planeadas ofrecen todo tipo de retos. Sin importar la experiencia, cada travesía pone a prueba la destreza de conductores y copilotos, esto fomenta mucho el trabajo en equipo, que en pruebas como ésta es muy importante. Generalmente se busca que la ruta tenga algún tramo en terreno poco firme y con inclinación mayor a los 40°; en estos tramos los participantes aprenden el uso de poleas, grilletes y eslingas, con los que pueden remolcarse, unos a otros, en las partes más empinadas.
El aspecto técnico es muy importante, y de lo que se trata aquí es de aprender a conducir un vehículo 4X4, pero siempre hay tiempo y espacio para la diversión. Nunca falta algún escalón ideal para realizar saltos o alguna duna de arena en la que se pueda pisar el acelerador a fondo. Por supuesto, que hay que saber cómo y dónde.
El ambiente del grupo de Bosco's Camp 4x4 es realmente agradable, y contrario a lo que uno podría pensar, ésta es una actividad para toda la familia. Durante y después de la travesía se realiza un convivio muy cálido con todos los participantes.
Fuente: México desconocido
