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 Curiosa aventura gastronómica en Londres
10 de abril de 2007 11:39

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Langostas con limón

Langostas con limón
Foto: Cortesía BBC

Araceli Uriarte/BBC Mundo

Una de las formas en que podemos ver lo cosmopolita que es la capital británica es en la comida, ya que se cuenta con gastronomía de todo el mundo.

Y para muestra, un botón: el restaurante londinense Myna Bird, donde además del tradicional pollo, cerdo o cordero, se sirve cebra, canguro, avestruz, cocodrilo, cobra, escorpiones y langostas (no las de mar).

Quien me acompañó en nuestra aventura culinaria fue Mark Pointer, asistente curador de artrópodos fósiles del departamento de Paleontología del Museo de Historia Natural en Londres.

Él trabaja clasificando ancestros de algunos de los animales que íbamos a probar en el menú, y pensé que podría darme un poco más de información sobre este curioso menú.

Para empezar pedimos arroz con cobra y ensalada de langostas fritas. La primera reacción de Pointer fue intentar clasificar lo que estábamos comiendo.

"Probablemente es una Schistocera gregaria, especie que es muy común en el comercio de mascotas domésticas y zoológicos ya que se usa para alimentar a algunos animales".

"Es una especie totalmente comestible y migratoria y se encuentra principalmente en África del Norte, Medio Oriente, hasta la India", explicó.

Los vecinos

Cuando uno llega al restaurante encuentra, como ocurre en la mayoría de este tipo de establecimientos, la carta con los precios en uno de los escaparates, pero lo curioso es que el menú que nosotros íbamos a probar no aparecía por ningún lado.

Cuando hablamos con el administrador del lugar, Iqbal Hussein, éste nos comentó que ya habian tenido que cerrar el lugar por la presión de los vecinos. ¿Por qué causa tanto escándalo el servir con hormigas, langostas o escorpiones?

Para Mark Pointer, la respuesta es sencillamente cultural, ya que lombrices o artrópodos, como escorpiones, hormigas o arañas no se consumen en esta parte del mundo.

Sin embargo -señaló- son parte de una dieta normal en algunas zonas de Sudamérica, Asia y Australia. Es algo tan normal como para nosotros comer camarones o moluscos.

CONTINÚA >>> EL POSTRE

Una cosa que me llamó muchísimo la atención fue el sabor de las hormigas negras, que sirven asadas en una base de arroz muy bien sazonado.

El sabor es muy agrio, como si fuera limón. Le pregunté a Pointer por qué saben así las hormigas.

"El sabor ácido que describes -aclaró- es el que da el ácido fórmico, que muchas tienen y que utilizan como mecanismo de defensa contra otras hormigas o predadores que intentan invadir sus hormigueros".

En ocasiones, el sabor llega a ser tan fuerte que es como si quemara, pero no es perjudicial en la dosis que tienen las hormigas que integran y contribuyen al sabor del platillo.

Pero de todo, lo que yo esperaba con más expectativa era el postre: escorpión cubierto de chocolate con oro de 24 quilates servido con helado de mango... y eso fue lo que llegó.

El helado en una copa y en un platito pequeño el escorpión recubierto con chocolate y con hoja de oro encima.

O sea, que en el mismo bocado tiene uno escorpión, chocolate y oro... y mezclado con una cucharada de helado de mango es uno de los postres más exóticos, que yo haya probado.

Pointer no se resistió a clasificar el animalito: "Es difícil describir el sabor del escorpión porque está, yo creo, seco y dorado bajo el chocolate".

"El escorpión, probablemente, es un Mesobuthus, un grupo particular muy popular en China para usos medicinales. Esta especie también se consume en partes del sureste asiático, y es el escorpión que en muchas lugares se usa para fabricar accesorios, decoraciones y joyería de fantasía".

El escorpión se sirve completo, incluyendo el aguijón... ¿será peligroso comerlo? Eso fue lo que le pregunte a Mark. "No, no hay peligro alguno, al secar el animal o freírlo, el veneno que tienen estas especies se neutraliza y es totalmente seguro comerlos".

Y tras haber probado langostas, hormigas, cebra y cobra culminando con escorpión cubierto de chocolate, Pointer pensó que probablemente este restaurante se convertiría en uno de los favoritos de él y sus colegas del Museo de Historia Natural de Londres.

Con la colaboración de: