Londres.- En uno de los laterales del palacio de Buckingham, al que apenas llegan los turistas que van a ver el cambio de la guardia real, está la llamada Galería de la Reina, que ofrece actualmente una exposición de arte holandés que es una auténtica joya.
Vale realmente la pena doblar una de las esquinas del palacio y acercarse a esa exposición, que presenta un fuerte contraste en todos los sentidos con la que acaba de inaugurarse también en la National Gallery londinense con la última obra de Caravaggio.
Los cuadros, muchos de ellos de gran tamaño, con sus dramáticos efectos de luz y sus geniales escorzos, del gran maestro del tremendismo italiano, contrastan con las pequeñas dimensiones y la exquisita placidez de la mayor parte de las obras de la llamada Edad de Oro de la pintura holandesa.
Además, a diferencia de lo que ocurre con la exposición de Caravaggio, en la que resulta difícil, dada la cantidad de visitantes, ver con tranquilidad cualquiera de las obras expuestas, en la de la colección real, uno puede regalar la vista o reflexionar sobre lo enigmático de algunas pinturas el tiempo que haga falta sin miedo a molestar ni ser molestado.
Hay en ella obras realmente maravillosas como "La lección de música", de Johannes Vermeer, en la que una muchacha aparece de espaldas junto a un caballero, tocando de pie una espineta y con el rostro reflejado en el espejo que tiene delante.
Los espejos, los rombos del suelo, los instrumentos musicales, el lujoso tapete sobre la mesa, coronada por una jarra blanca que refleja la maravillosa luz que llega por la ventana lateral crean un efecto extraordinario en el que se mezclan fascinación y ambigüedad.
Pueden verse también en la colección tres Rembrandt extraordinarios como el "Retrato de anciana ("la madre del artista"), uno de sus famosos autorretratos en el que el pintor aparece tocado con una gorra plana o una exquisita pintura religiosa que representa a Cristo y María Magdalena en la tumba.
Hay excelentes muestras de la llamada pintura de género, que describe la vida cotidiana en aquellas provincias de los Países Bajos que consiguieron la independencia de España, la preparación de la comida, las fiestas populares, las francachelas de todo tipo.
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Esas obras reflejan, por un lado, la enorme confianza de una burguesía comerciante en ascenso, pero también las tensiones sociales de esa república protestante, que se convirtió en el siglo XVII en una de las potencias del Viejo Continente.
La confianza se manifiesta con fuerza, por ejemplo, en los retratos de Jan Molenaer, Hendrik ter Bruggen o en uno de Frans Hals que muestra a un gentil hombre con su gorguera blanca y una de las manos como en jarras mientras en la otra sostiene sus guantes con delicadeza y como queriendo transmitir calidez.
Algunas obras como la titulada "El ama de casa obediente", de Nicholas Maes, "Mujer en el tocador", de Jan Steen, o "Muchacha picando cebollas", de Jan Steen, contienen mensajes morales o se basan en proverbios acaso olvidados.
Con independencia de que los expertos se pongan de acuerdo sobre el simbolismo de algunas de esas pinturas, su carácter en parte enigmático no sólo no entorpece la pura contemplación y el goce de sus cualidades plásticas sino que puede incluso contribuir a ello.
Hay en la colección finos paisajes de pintores como Meyndert Hobbema o Jan Wynants, en los que el hombre parece en total armonía con la naturaleza, pero también excelentes marinas, como es lógico en un país que ha tenido que ha estado en perpetua lucha con el mar y que ha sido además una gran potencia comercial y naval.
Destacan por su delicadeza los bodegones, género muy popular en el arte holandés del siglo XVII, bien por derecho propio como el titulado "Naturaleza muerta sobre una mesa", de Willem Claesz Heda, bien como parte de una composición más amplia: por ejemplo, el titulado "Viejo y muchacha en una verdulería y pescadería", de Willem van Mieris.
La algo más de una cincuentena de pinturas de esta exposición temporal son sólo una pequeña parte de las más de 7.000 obras de la colección privada reunida por quienes precedieron en el trono a la Soberana británica.




