La aventura compartida por 15 investigadores y reporteros de la revista México Desconocido permitirá recrear una importante ruta mercantil entre varias ciudades mayas que se realizaba en cayuco durante el esplendor de esta civilización a lo largo del río Usumacinta, en los estados mexicanos de Chiapas y Tabasco.
Foto: Cortesía México Desconocido
Recorrido: Frontera Corozal a Yaxchilán – exploración de zona arqueológica de Yaxchilán.
Ayer, después de comunicarnos por vía satelital con el equipo de México Desconocido en la ciudad de México, seguimos navegando y, en menos de veinte minutos, el paisaje cambió drásticamente.
A medida que avanzábamos, las paredes del río fueron haciéndose más y más altas, dando lugar a impresionantes cañones. Estábamos fascinados, pues esto nos permitió admirar el atardecer ¡más de cuatro veces! a medida que el río subía y bajaba, zigzagueando y bailando con las paredes de roca. Como se nos iba la luz, decidimos amarrar las lanchas entre sí y proseguir con ayuda del catamarán.
No obstante, el motor se descompuso de nuevo, esta vez irremediablemente, y fuimos sintiendo cómo la oscuridad envolvía la selva, el río y a nosotros mismos, hasta dejarnos sumidos en un negrísimo abismo.
Pasamos por momentos de mucha angustia, pues nos resultaba imposible ver por dónde íbamos, pero decidimos seguir remando río abajo hacia Frontera Corozal o cuando menos hasta Bethel, en Guatemala.
Navegamos prácticamente con el olfato y el oído, temiendo que en cualquier momento pudiéramos chocar contra rocas o troncos, lo que hubiera sido desastroso para el cayuco y las lanchas inflables.
Por fortuna, después de varias horas de tensión, vimos a la distancia las luces de Frontera Corozal y sentimos un gran alivio.
Recuperados del susto, despertamos hoy con nuevas energías y emprendimos el viaje hacia Yaxchilán. La experiencia de llegar a esta antigua capital maya navegando en cayuco es inigualable.
Hacerlo nos permitió entender cómo los antiguos comerciantes accedían a la ciudad con gran naturalidad, atracando en la playa que formaba la ribera.
Estuvimos explorando las posibles vías de entrada a la zona, no sólo la que usan regularmente los visitantes, lo que nos permitió comprender mejor cómo toda la ciudad funcionaba en torno al Usumacinta.
La arqueóloga que nos acompaña, María Eugenia Romero, observó que unas escalinatas que dan a la plaza principal y que permanecen inexploradas, podrían haber conectado la zona de desembarque (que incluía un gran muelle de madera y probablemente un asombroso puente) con el centro administrativo de la ciudad.
De ser así, la idea que se tiene actualmente sobre la organización de esta urbe y su relación con el río podría cambiar considerablemente.
Desde nuestro cayuco también pudimos analizar con detenimiento unas misteriosas estructuras de roca localizadas en medio del Usumacinta.
Éstas fueron estudiadas la década pasada por un talentoso ingeniero civil y explorador llamado James O’Kon, quien propuso la existencia de un inmenso puente suspendido a todo lo ancho del caudaloso río, conectando la ciudad de Yaxchilán con Guatemala.
De comprobarse esta teoría, ¡estaríamos hablando del puente más largo y moderno del mundo antiguo, construido por grandiosos ingenieros mayas!
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