Cacaxtla abre sus puertas a visitantes / Mauricio Marat, INAH
La zona arqueológica de Cacaxtla, en el estado de Tlaxcala, fue reabierta al público luego de que concluyeron los trabajos de limpieza, remoción de escombros y reparación de una parte de la techumbre que cayó hace unos meses, a consecuencia de una fuerte granizada en la región.
Al declarar la reapertura en el Sitio Arqueológico, el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de Maria y Campos, expresó su satisfacción por el trabajo realizado para la reparación del techo que cubre el basamento, hizo un reconocimiento al gobierno del estado por la colaboración, hombro con hombro con el Instituto también para la rehabilitación del Museo de Sitio, y resaltó el consenso entre instituciones públicas como la UNAM y el INAH así como empresas privadas como el grupo ICA para los trabajos.
A su vez, el gobernador de Tlaxcala, Héctor Israel Ortiz Ortiz, mencionó que es un día de júbilo para el estado por la reapertura de la zona, destacó el entusiasmo reflejado en los trabajos que se realizaron. Hizo énfasis en que la conservación de las zonas arqueológicas es un esfuerzo común de todos los mexicanos y reiteró el apoyo incondicional de su gobierno con el INAH.
Con ello, a partir del 30 de abril de 2008, el público podrá admirar nuevamente el colorido de los murales, la belleza de las celosías y la magnificencia del basamento concentrados en el lugar, además de la zona arqueológica vecina Xochitécatl, donde disfrutará de estructuras de menor tamaño pero de la misma importancia histórica.
El Instituto concluyó el programa de mantenimiento y limpieza integral de la zona arqueológica, en el marco del Programa de Prevención de Desastres en Materia de Patrimonio Cultural (PREVINAH), cuyas tareas comprendieron la ejecución de acciones para prevenir la corrosión y oxidación de los cerca de 11 mil metros que comprende el techo metálico, así como de los elementos mecánicos, incluidos los tensores que lo soportan.
Asimismo, se concluyeron las labores de saneamiento del lugar, que consistieron en el retiro de cerca de 50 toneladas de hierros retorcidos y escombros, y más de tres mil costales de cacahuatillo y arena, colocados tras el colapso parcial de la techumbre para proteger el basamento prehispánico.
Cabe recordar que la estructura metálica registró un colapso parcial a consecuencia de la inusitada granizada que ocurrida el 21 de mayo de 2007, y que provocó el desplome del extremo sur, así como afectaciones menores en la parte norte.
Atención particular han recibido los murales por parte de los restauradores, en primera instancia, para lograr su estabilización al momento en que fueron desembalados, con el fin de que no se vieran afectados por el cambio en las condiciones del microclima que se generó en torno a ellos, durante el tiempo que estuvieron resguardados.
Las pinturas conocidas como La Batalla, el Templo Rojo y el Templo de Venus seguirán siendo objeto de labores de conservación y monitoreo de las condiciones de temperatura y humedad, sin que ello signifique que el público no pueda admirarlos.
En las partes sur y surponiente, se logró concluir la construcción de este muro y, durante 2008, continuará su edificación en las áreas restantes. La zona estará abierta al público de las 8:00 a las 17:30 horas y el acceso tendrá un costo de $46.00 pesos
Información del Instituto Nacional de Antropología e Historia
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