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 Restaurante madrileño intenta inmunizarse contra la gripe
04 de septiembre de 2009 12:12

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Restaurante

Madrid (España). En un barrio residencial de Madrid, el dueño de un restaurante estableció un protocolo sanitario propio para inmunizar a los clientes y empleados contra la gripe H1N1, una idea para atraer a familias e hipocondríacos hambrientos.

A pesar del calor reinante, el director del establecimiento, Miguel Ángel de la Cruz, quiso anticiparse desde el 31 de agosto a los efectos de la segunda oleada de la gripe H1N1, un "virus más peligroso para la cifra de negocios que la crisis económica", estableciendo reglas básicas de higiene.

Una vez sentado, el cliente de Mesa y Placer recibe a título de aperitivo una dosis del gel hidroalcoholizado que garantiza manos desinfectadas durante cuatro horas y una servilleta inmaculada de todo microbio, extendida por un camarero cuya temperatura corporal fue medida antes del servicio.

Incluso el menú se presenta plastificado para pedir sin riesgos de contaminación un plato pereparado con todo cuidado por un personal de cocina que lleva máscarillas.

"Afrontaremos un otoño muy complicado. Por lo tanto, debemos anticiparnos al impacto de la gripe H1N1 que paralizó completamente al sector en México y dar muestras de tranquilidad", explicó de La Cruz.

Testimonios simbólicos, cuya eficacia habrá que probar, por un módico costo de 50 céntimos de euro por cliente.

"Somos los únicos que hemos puesto en marcha este protocolo. No es nuestro único atractivo, pero esto puede compensar la diferencia con las bajas temperaturas del otoño combinado con la crisis que afecta a los bolsillos", calculó.

Por ahora, ningún protocolo fue aconsejado al sector por parte del ministerio de Sanidad, que recuerda en su página web tres medidas elementales: sonarse la nariz en un pañuelo desechable, lavarse las manos frecuentemente y dirigirse a los hospitales sólo en caso de verdadera necesidad.

"En el otro restaurante del grupo, situado en un barrio más turistico, los japoneses, puntillosos en la higiene, son parte importante de nuestra clientela. Ahora son menos y con estas medidas esperamos que sean muchos más", añadió De la Cruz.

Si los clientes se aferran a estas nuevas medidas, es más por higiene que por miedo a la gripe. "Una ley antitabaco salvaría más vidas que una dosis de gel desinfectante", considera José Carlos, funcionario de 43 años.

En la turística plaza de Santa Ana, en el centro de la capital de las tapas, donde hacerse paso en una barra para pedir una cerveza es como un deporte nacional, los propietarios se preguntan qué medidas deben adoptar. "Deberíamos recibir folletos informativos del ministerio de Sanidad para informar a la gente, pero sólo hay una gran incertidumbre y seguimos esperando", explica Hugo Vásquez, uno de los responsables de Naturbier. "Nuestro negocio no está muy afectado por la crisis gracias a los turistas y la gripe nos castiga más que la recesión, ya que los extranjeros vendrán menos por el miedo", añadió.

El martes, a pesar de los grandes titulares de los diarios sobre la gripe y las especulaciones sobre el número de personas que deberán vacunarse prioritariamente, los clientes agolpados en los bares seguían surtiéndose del jamón ibérico como si nada. "No vamos a dejar de vivir por una gripe ni cambiar nuestras costumbres", afirmó Marina, de 42 años, brindando a su salud.

AFP

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