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 La Peña de Bernal
09 de abril de 2007 15:48

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La Peña de Bernal


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La Peña de Bernal, que se levanta 2 mil metros por encima de los campos circundantes, se parece al Peñón de Gibraltar o al Pan de Azúcar en Río de Janeiro. Y aunque todas tienen casi la misma altura, Bernal es singular por ser la única de las tres elevaciones que no emerge del mar.

Tal vez no deba sorprendernos que la peña atraiga a los escaladores de rocas. Este deporte de riesgo, que está muy de moda al empezar el nuevo milenio, consiste en trepar por acantilados perpendiculares para alcanzar algo al parecer imposible. Varios alpinistas han sufrido caídas desde la Peña de Bernal y algunos se han lastimado; sin embargo, según los lugareños, no ha muerto nadie.

Eso suena punto menos que milagroso, pero la peña misma es considerada milagrosa. Todos los años, en el equinoccio de primavera, los creyentes se reúnen ahí para absorber algo de su poder.

Para visitarla se recomienda una época en que no haya multitudes ni necesidad de compartir el magnetismo de la peña. ¿Y qué cosa hace este magnetismo? Bueno, pues se dice que los pobladores de Bernal tienen una vida más larga que la mayoría de la gente. La ciudad asegura ser hogar de más habitantes centenarios que ninguna otra comunidad en la República Mexicana.

No tener nada que hacer puede ser delicioso, al menos por un fin de semana.

Las almas atribuladas de la Ciudad de México dejan sus tensiones en casa cuando se refugian en Bernal. No dejen de traer un libro para leer. Bernal ofrece el escenario perfecto para terminar la lectura de "La Guerra y la Paz", por ejemplo.


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  • Encuentros cercanos en Bernal


  • En los ratos perdidos se pueden visitar las tiendas y los muchos restaurantes pequeños y agradables. Bernal es famoso por sus tejedores, artesanos que trabajan en antiguos telares de madera tejiendo géneros con hilos teñidos en cubetas. La era industrial se detuvo en San Juan del Río, situada a sólo 40 kilómetros de distancia.

    Ahora bien, los verdaderos tesoros que se encuentran en las tiendas de Bernal son los ópalos. Al igual que la famosa peña a cuya sombra son extraídos, también los ópalos son considerados objetos mágicos. Existen ópalos que supuestamente harán regresar un amor perdido, curarán dolencias o convertirán la esterilidad en fecundidad. Los japoneses codician los ópalos, de modo que algo de cierto habrá en esas leyendas.

    Según parece, también lo creen así otros visitantes de lugares remotos.

    Entre las fotografías que adornan las paredes de la oficina local de Turismo hay un cuadro de algo así como un platillo volador suspendido sobre un campo de cactáceas. No se puede asegurar que el lugar esté cerca de Bernal porque no se ve la famosa peña, pero se dice que esto ocurrió hacia el sur de la ciudad o algo parecido. La misteriosa visita ocurrió en algún momento entre 1980 y 1981.

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