
Taller artesanal en Nacajuca, Tabasco. Cuatro personas tejieron la vela del cayuco.
Foto: Cortesía México Desconocido

primer día de la expedición comenzó al amanecer con la danza del Pochó.
Foto: Cortesía México Desconocido

La expedición arrancó con una carrera de cayucos en el Municipio de Tenosique.
Foto: Cortesía México Desconocido

Después de la carrera de Cayucos nos dirigimos a la zona arqueológica de Pomoná.
Foto: Cortesía México Desconocido

Cascadas de Reforma, atractivo del río San Pedro
Foto: Cortesía México Desconocido

Zona arqueológica de Reforma, privilegiada por su ubicación cercana al río San Pedro.
Foto: Cortesía México Desconocido

Un vez que salimos de Baláncan, el equipo s detuvo a a fotografías algunos monos saraguatos que se escondían entre los árboles.
Foto: Alfredo Martínez / México Desconocido

Rió Chancamax, afluente proveniente de Chiapas que desemboca en el Usumacinta y que se visitó para tomar fotos de flora y fauna.
Foto: Cortesía México Desconocido

Una vez que se llegó a Campeche, se navegó por el río palizada hasta el poblado del mismo nombre.
Foto: Cortesía México Desconocido

El río Palizada es una imagen viva de que la gente sigue usando embarcaciones similares al gran cayuco maya.
Foto: Cortesía México Desconocido

Continuamente se acudía a los mapas para no errar en los trayectos, las malas decisiones podían ser peligrosas.
Foto: Cortesía México Desconocido

Primer día que se izó la vela, Laguna de Términos.
Foto: Cortesía México Desconocido

A la vela, el modelo más primitivo, le faltaba una vara en su estructura, nos detuvimos en un mangle para conseguirla.
Foto: Cortesía México Desconocido

Por fin, después de cientos de kilómetors logramos salir a vela al Golfo de México
Foto: Cortesía México Desconocido

Debido a las turbonadas en el golfo, el cayuco salió mar adentro, una lancha tuvo que arrastrarlo a aguas más seguras.
Foto: Cortesía México Desconocido

Los mejores vientos para izar la vela, eran justo antes de las turbonadas.
Foto: Cortesía México Desconocido

La embarcación alcanzaba velocidades de hasta 5 millas por hora.
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La vela de petate se realizó en el poblado de Nacajuca, Tabasco. Media 2.30 X 3.30 metros el mástil alcanzó los 4.30 metros.
Foto: Cortesía México Desconocido

Como se arribó por la mañana, pudimos dar un paseo por la ciudad de Campeche.
Foto: Cortesía México Desconocido

Como se arribó por la mañana, pudimos dar un paseo por la ciudad de Campeche
Foto: Cortesía México Desconocido

Los colores en las casas parece ser un distintivo del estado.
Foto: Cortesía México Desconocido

El equipo: María Eugenia Romero (arqueóloga), Alfredo Martínez (Jefe de la expedición y fotógrafo de MD), “Miyaya”, experta en navegación de ríos y rápidos.
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Zona arqueológica de Edzná, broche de oro a la expedición.
Foto: Cortesía México Desconocido
Taller artesanal en Nacajuca, Tabasco. Cuatro personas tejieron la vela del cayuco.
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