
Antes que nada, se debe pensar en las ánimas invitadas al banquete: ¿Qué les gustaba comer? ¿Les gustaba fumar, beber, jugar cartas? Si eran niños no se deben olvidar los juguetes, pero nunca debe faltar aquello que para el difunto era lo más preciado.
Foto: Angélica Galicia / Terra

Preparar un altar de muertos es una tradición divertida que nos enlaza íntimamente con los seres queridos que se han ido y a quienes dedicaremos la ofrenda el Día de Muertos.
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Es tradición de los hogares mexicanos poner un altar para todos los seres queridos que han fallecido. En el altar no debe faltar la fotografía de cada uno de ellos; es como darles a entender que están presentes en nuestros recuerdos y que están invitados a regresar a casa en estas fechas.
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Una parte importantísima de un altar de muertos es la comida. Se trata de agasajar a nuestros difuntos, así que hay que esmerarse en sus platillos favoritos.
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¿Qué les gustaba a los muertitos de la familia? Mole, arroz, enchiladas, tortillas, pan dulce, tlayudas, las hojas de papaloquelite... aquí es donde comienza la gran variedad de ofrendas de muertos: cada región de México ofrecerá un 'menú' distinto que va de los tamales a las tlayudas, del atole a las enchiladas y cualquier otro derivado del maíz.
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¿Qué les gustaba a los muertitos de la familia? Mole, arroz, enchiladas, tortillas, pan dulce, tlayudas, las hojas de papaloquelite... aquí es donde comienza la gran variedad de ofrendas de muertos: cada región de México ofrecerá un 'menú' distinto que va de los tamales a las tlayudas, del atole a las enchiladas y cualquier otro derivado del maíz.
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Las calaveritas de azúcar, amaranto, y más recientemente, las de chocolate, son una curiosa alusión a la 'dulzura' de la muerte. Generalmente, las calaveritas se regalan a los seres queridos, pero vivos. Pero en las ofrendas no faltan las hermosas calaveras adornadas con papel y garigoleados coloridos.
Foto: Angélica Galicia / Terra

Las calaveritas de azúcar, amaranto, y más recientemente, las de chocolate, son una curiosa alusión a la 'dulzura' de la muerte. Generalmente, las calaveritas se regalan a los seres queridos, pero vivos. Pero en las ofrendas no faltan las hermosas calaveras adornadas con papel y garigoleados coloridos.
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Las frutas aportan no sólo colorido a las ofrendas sino ese aroma inconfundible donde se aprecia el copal, la flor de cempasúchitl, los olores de los guisos... En tu altar no puede faltar la mandarina o naranja, la calabaza en dulce y entera a manera de adorno, las guayabas, las manzanas y otras frutas de la temporada o región, o que le hayan gustado al difunto durante su vida.
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El pan de muerto es una delicia imprescindible en el altar de muertos, ya sea el tradicional cubierto de azúcar o el espolvoreado con ajonjolí. Puede haber en el altar la cantidad que quieras. La travesura de chicos y grandes es quitarle los 'huesitos'.
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Los chiles son también un elemento importante en tu altar de muertos, sobre todo si a uno o más de los difuntos les gustaba comer con chile. Las salsas son bienvenidas si se ponen en un tradicional molcajete con su cuchara de madera.
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Tu ofrenda quedará incompleta si no tiene una botella de cualquier bebida mexicana. Mezcal, Tequila, Xtabentún, licores de hierbas o frutas y hasta aguardiente. Cuando los difuntos hayan degustado su esencia, los vivos podrán brindar a su salud...
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El cempasúchitl es la base de cualquier altar de muertos, independientemente de los patillos y demás elementos que lo integren. Su color y aroma están íntimamente asociados al Día de Muertos. Haz un camino de pétalos de cempasúchitl desde la puerta hasta el altar, y pon las flores entre cada platillo. Al final puedes salpicar pétalos por toda la ofrenda.
Foto: Angélica Galicia / Terra

El cempasúchitl es la base de cualquier altar de muertos, independientemente de los patillos y demás elementos que lo integren. Su color y aroma están íntimamente asociados al Día de Muertos. Haz un camino de pétalos de cempasúchitl desde la puerta hasta el altar, y pon las flores entre cada platillo. Al final puedes salpicar pétalos por toda la ofrenda.
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El cempasúchitl es la base de cualquier altar de muertos, independientemente de los patillos y demás elementos que lo integren. Su color y aroma están íntimamente asociados al Día de Muertos. Haz un camino de pétalos de cempasúchitl desde la puerta hasta el altar, y pon las flores entre cada platillo. Al final puedes salpicar pétalos por toda la ofrenda.
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¿Qué más? Elementos de gran carga religiosa que deben estar en tu ofrenda son el copal y la mirra, sal de grano con la que puedes hacer una cruz en el suelo, un crucifijo y un rosario.
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No olvides un vaso de agua. Los muertos vienen cansados de su largo camino del más allá. También pudes ofrecerles un cafecito de olla, vino o atole, pero el agua implica pureza así que no debe faltar en tu altar.
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Aún falta algo muy importante: las veladoras. En penumbras, será la luz de las velas y veladoras las que guíen a los muertos hacia su altar.
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Velas y veladoras: símbolo de luz y espiritualidad. Ellas guiarán a los difuntos al banquete que se les ha preparado.
Foto: Angélica Galicia / Terra

Velas y veladoras: símbolo de luz y espiritualidad. Ellas guiarán a los difuntos al banquete que se les ha preparado.
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Otros elementos para tu altar son las artesanías mexicanas como las ollas de barro, juguetes tradicionales, petates, mocajetes... El papel picado aporta color y picardía, pues generalmente recrea escenas donde las calaveras departen alegremente.
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Finalmente, tu altar quedará perfecto si le agregas algo de picardía. El Día de Muertos en México es una fiesta agridulce: recordamos que la muerte está en cada paso que damos, pero que mientras no nos toque, seguimos formando parte de este carnaval. Y que aún despúes de la muerte podemos seguir presentes en la memoria de nuestros seres queridos.
Foto: Angélica Galicia / Terra

Finalmente, tu altar quedará perfecto si le agregas algo de picardía. El Día de Muertos en México es una fiesta agridulce: recordamos que la muerte está en cada paso que damos, pero que mientras no nos toque, seguimos formando parte de este carnaval. Y que aún despúes de la muerte podemos seguir presentes en la memoria de nuestros seres queridos.
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Finalmente, tu altar quedará perfecto si le agregas algo de picardía. El Día de Muertos en México es una fiesta agridulce: recordamos que la muerte está en cada paso que damos, pero que mientras no nos toque, seguimos formando parte de este carnaval. Y que aún despúes de la muerte podemos seguir presentes en la memoria de nuestros seres queridos.
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Día de Muertos en la ciudad de México
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¡Celebra el Día de Muertos!
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¡Que vivan los muertos!
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Antes que nada, se debe pensar en las ánimas invitadas al banquete: ¿Qué les gustaba comer? ¿Les gustaba fumar, beber, jugar cartas? Si eran niños no se deben olvidar los juguetes, pero nunca debe faltar aquello que para el difunto era lo más preciado.
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