
Localizado a 56 kilómetros al sureste de Acapulco, Barra Vieja es uno de esos paraísos que invita a la intimidad. No sólo podrás visitar la playa y comer el tradicional pescado a la talla, sino que podrás adentrarte en un laberinto de manglares que te llevarán a la laguna de Tres Palos, tres veces más grande que la mismísima bahía de Acapulco. El paseo revela pequeños milagros de la naturaleza.
Foto: Angélica Galicia / Terra

Localizado a 56 kilómetros al sureste de Acapulco, Barra Vieja es uno de esos paraísos que invita a la intimidad. No sólo podrás visitar la playa y comer el tradicional pescado a la talla, sino que podrás adentrarte en un laberinto de manglares que te llevarán a la laguna de Tres Palos, tres veces más grande que la mismísima bahía de Acapulco. El paseo revela pequeños milagros de la naturaleza.
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Localizado a 56 kilómetros al sureste de Acapulco, Barra Vieja es uno de esos paraísos que invita a la intimidad. No sólo podrás visitar la playa y comer el tradicional pescado a la talla, sino que podrás adentrarte en un laberinto de manglares que te llevarán a la laguna de Tres Palos, tres veces más grande que la mismísima bahía de Acapulco. El paseo revela pequeños milagros de la naturaleza.
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Por supuesto, el atractivo principal es la bahía de Acapulco, considerada aún la más bella del mundo. Su vida nocturna, su ambiente que oscila entre lo costeño y lo cosmopolita, resulta irresistible para pasar un fin de semana con los amigos o con la pareja. Acapulco siempre tieme un as bajo la manga para cautivar.
Foto: Angélica Galicia / Terra

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