| | ![]() | | Manejamos el nuevo Saab 9-3 | ![]() |
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Esfuerzo y mejora | El Saab 9-3 no sólo presume arquitectura compartida con Opel, sino que también significa el máximo esfuerzo de la firma sueca por posicionarse en un segmento muy cerrado: los Premium de entrada o primer escalón de lujo. | | |
Gilberto Samperio Dada la vieja imagen de Saab, hubo que hacer cambios y a la vez aprovechar la sinergia del grupo para reducir costos y elevar la calidad, un rubro ya cuidado en Saab, pero financieramente costoso para una compañía pequeña.
Tuvimos la suerte de contar con el primer escalón así como con el ejemplar más equipado de los 9-3 que hay por el momento. La versión con motor de 210 CV llegará hasta la primavera del 2003.
Los puntos en común entre ambas versiones (Linear M y B) son el motor de 2 litros y 175 CV turbocargado, y las dimensiones generales de carrocería. Donde surgen las diferencias es en el nivel de equipamiento como las vestiduras, el equipo de sonido y la transmisión: manual para el Linear M (base) y automática para el Linear B (equipado).
En ambos coches se percibe un ambiente agusto, sin materiales nobles ni alardes de diseño o estilo. Un interior cómodo y funcional, muy europeo.
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Entre los detalles comunes que gustan están el indicador del turbo, la pantalla central donde se aprecian las mediciones de la computadora de viaje así como las funciones del radio, sin olvidarnos de un muy conveniente botón para el tablero nocturno. Este apaga casi todos los relojes y pantallas para dejar sólo iluminado el velocímetro. Muy bueno para quienes prefieren no saturarse de información durante la conducción nocturna.
En el apartado dinámico, las cosas son muy similares aunque con sus obligadas diferencias, debido al tipo de transmisión y a la variación de rodaje.
El comportamiento del propulsor turbo es una delicia. Empuja enérgicamente desde regímenes medianos (2,800 automático, 3,500 manual) pero lo hace con buenos modales, sin brusquedades. Casi no existe la patada, aunque se percibe un ligero “turbolag” abajo de las 2,500 rpm. La aceleración es muy consistente, y en menos que lo percibimos, ya estamos rodando a 140 km/h.
La conducción del 9-3 puede calificarse de buena, predecible. La posición al volante es correcta con un buen dominio del coche. El asiento sujeta bien y en los vaivenes del camino la espalda se mantiene bien apoyada al respaldo. En contraste, la dirección es lenta y si a ello le sumamos una clara tendencia subvirante, el 9-3 no permite un manejo preciso o muy rápido pues hay dejar margen en el trazo de curvas para no pegarse mucho a los bordes de la vía so riesgo de una sorpresa mayor.
Y es una pena, pues el 2.0 litros lo facilita; incluso su transmisión manual es precisa sin olvidarnos que la automática en modo manual no cambia el engranaje seleccionado hasta que nosotros lo deseemos. Un punto a favor de Saab por esta característica.
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También es cierto que la suspensión, aunque firme en autopista, tiende a ser más bien suave a la compresión cuando se le exige en zonas muy reviradas. Por ello, se agradece más el manejo en vías rápidas y de mediana exigencia que en carreteras de montaña donde cumple pero no excita dada la imprecisión de la dirección, aunque con un poco de tiempo puede saberse mejor lo que leen las ruedas.
No obstante, el chasis luce noble, sin sorpresas. Incluso si se desconecta el ESP, el eje trasero se mantiene en trayectoria siempre que el asfalto no presente mucha humedad. Y es más fácil que las ruedas delanteras patinen en las salidas de curva con acelerador a fondo, lo que le da un sabor más deportivo a la conducción. Si se deja conectado el ESP, éste actúa muy pronto e impide que las ruedas chillen; es muy sobreprotector.
En el tema de confort, el 9-3 nos arrojó una medidas de ruido muy bajas; a 160 km/h los decibelios rondan la cifra de los 70. Muy buena insonorización gracias a un muy agradecido estudio aerodinámico.
Curiosamente, nuestros ejemplares analizados montaban las luces de día (DRL) y el sistema de asistencia OnStar, opciones que no deberían llegar a México por razones de costo y falta de infraestructura.
Así, Saab cuenta con una muy buena carta a favor: el motor turbocargado que logra un desempeño dinámico muy constante prácticamente independiente de factores regionales como la altitud. Sin duda alguna, el 9-3 será una opción muy válida a considerar.
NOS GUSTA
- La respuesta del motor
- El chasis, noble y predecible.
- La cajuela y guantera: son grandes y discretas.
- El modo secuencial del automático.
- Su rango de precios de 29,900 a 34,200 dólares.
- La pantalla central.
NOS GUSTARIA
- Algún material noble en el tablero.
- Suspensión más firme.
- Un ESP menos sensible.
- Un volante Saab.
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