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¡Vámonos de fin de semana a Tlaxcala! | Su cercanía con la ciudad de México, hacen de Tlaxcala, una inmejorable opción para un inolvidable fin de semana. | | |
| ¿En que transporte te irás de vacaciones este verano? | |
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Tlaxcala, el “lugar de las tortillas” o del “pan de maíz”, es el estado más pequeño de la República Mexicana, pero sólo en extensión territorial, ya que resguarda infinidad de bellezas naturales y atractivos históricos y culturales, una rica y exótica gastronomía, así como ancestrales tradiciones.
Su capital, del mismo nombre, es una ciudad agradable que conserva su trazo original del siglo XVI, época de la que datan algunas de sus construcciones que se levantan alrededor de placenteras y sombreadas plazas. Su cercanía con la ciudad de México (apenas un par de horas por carretera), la hacen una inmejorable opción para un inolvidable fin de semana.
VIERNES
Llegamos a Tlaxcala a una hora en que, debido al horario de verano, aún resplandece el sol en toda su magnitud, lo cual le da a la ciudad una nitidez muy especial. Las opciones de hospedaje son variadas y al alcance de todos los bolsillos. Pero antes de elegir el hotel en que nos hospedaremos hacemos un recorrido por sus estrechas y risueñas calles, para saborear por adelantado lo que nos depara esta bella ciudad.
Nos dirigimos al centro de la ciudad para apreciar el tranquilo transitar de los lugareños por la PLAZA REVOLUCIÓN, que presenta una iluminación típica de una ciudad de provincia. Las noches en Tlaxcala son límpidas y estrelladas, libres de contaminación, lo que nos hace sentir una placidez que los “chilangos” ya olvidamos. Hubiéramos preferido permanecer más tiempo, pero el cuerpo ya nos reclama descanso, y decidimos ir a descansar para “cargar baterías”, pues por la mañana iniciaremos el recorrido por la ciudad.
SÁBADO
La Plaza Revolución es el mejor punto para iniciar nuestro paseo. Con los rayos matinales del sol la ciudad adquiere una fisonomía muy pintoresca. Lo primero que visitamos es el PALACIO DE GOBIERNO, edificio cuya construcción se inició en 1545 y que se ubica al norte de la plaza. En el extremo derecho del palacio se encuentra la antigua ALHÓNDIGA; en su parte central se ubican el Cabildo de Indios o Casas Consistoriales, levantados con mano de obra indígena.
Del Palacio de Gobierno resaltan sus arcos estilo árabe con motivos vegetales tallados en piedra. Pero, sin duda, su principal atractivo son los murales en su interior que narran la historia del estado, y que fueron realizados por el apreciado artista originario de San Bernardino Contla, don Desiderio Hernández Xochitiotzin. Los brillantes colores que el maestro utilizó, así como la fuerza expresiva de los personajes, hacen de esta obra un bello espectáculo pleno de belleza, color e historia.
De ahí nos dirigimos a la avenida Lardizábal para visitar la opulenta PARROQUIA DE SAN JOSÉ, cuya construcción se inició a principios del siglo XVII y culminó en el XVIII. Su fachada está recubierta con ladrillo y azulejos de talavera en un estilo que se conoció como palafoxiano. En los corredores de la nave principal se ven retablos laminados en oro del siglo XVIII y pinturas al óleo; el presbiterio es neoclásico y el altar, de plata con aplicaciones de latón, data de principios del siglo XIX. Es de destacar la pintura del siglo XVIII que se encuentra a un lado del altar, donde se representa el bautizo de uno de los señores de Tlaxcala acompañado de Cortés y la Malintzin.
Al oeste de la plaza se encuentra la antigua Capilla Real de Indios, que hoy ocupa el PALACIO DE JUSTICIA, y que fue iniciada en 1528. Teniendo siempre como referencia a la plaza, al sur se erige la ANTIGUA CASA DE PIEDRA, cuya fachada es de cantera gris, y hoy aloja a uno de los mejores hoteles del estado: el Hotel Posada San Francisco.
Por la calle Porfirio Díaz nos dirigimos a la avenida Guerrero, donde damos vuelta a la izquierda para llegar a la Calle de la Capilla Abierta, la cual nos conduce al EX CONVENTO FRANCISCANO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, monumental conjunto de 1537 que consta de dos atrios, en uno de los cuales se representaron las primeras obras de teatro en náhuatl.
En el atrio bajo se encuentra la capilla abierta de planta hexagonal con tres arcos cornupiales. Se dice que la bóveda, ornamentada con nervaduras semicirculares, es la aportación más original de México a la arquitectura mundial. La fachada del ex convento es austera, en contraste con su interior, que alberga verdaderas obras de arte, y donde destaca su techo artesonado estilo mudéjar, uno de los más grandes y mejor conservados de América.
CONTINÚA... | | |
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