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Cerrando la brecha | La última versión del Serie 5 termina de actualizar la gama de BMW. Sin embargo, no sólo existe un desempeño dinámico notable en este 530i, sino que el nivel de lujo y equipamiento suben un escalón más. | | |
22/09/2003 | Gilberto Samperio Como buen BMW, todo está enfocado al conductor, lo que se refleja en una retroalimentación muy fidedigna de lo que ocurre entre las ruedas y el pavimento. El bastidor, realizado en aluminio en su primer volumen y el resto en acero, otorga una muy buena base para que la suspensión trabaje al 100% y transmita esa sensación de plena confianza.
La marcha es insuperable, una cualidad muy acostumbrada en BMW. Sobra decir que este "tourer" se siente más cómodo en las autopistas, siendo su mejor ritmo “teórico” entre los 180 y 200 km/h. Para rodar a esta última velocidad, el seis en línea gira a unas muy razonables 4,000 rpm en la sexta relación; 500 vueltas menos y el velocímetro marca unos "moderados" 180. Pero arriba de los 210, la mayor altura respecto al piso incide un poco en la estabilidad del 530i pues hace que el bastidor muestre un ligero nerviosismo. Nada grave, pero sí a considerar si procuramos ritmos exigentes.
A velocidades más razonables, el 530i luce un aplomo casi perfecto, con un sabor deportivo que tiene su explicación en el tren motriz. El 3 litros de excelente respuesta hace perfecta sintonía con la novísima transmisión automática de seis relaciones. Gracias a ella, el escalonamiento es muy cerrado para lo visto en una caja de este tipo. Y aunque puede escoger entre tres modos (Drive, Drive Sport y Manual), en cualquier caso el cambio ocurre a los mismos regímenes según la relación seleccionada; obviamente, el modo más divertido es el manual, a pesar de que no se controla del todo a la caja pues cambia al llegar al régimen máximo y si efectuamos la pisada a fondo yendo a ritmos moderados, puede bajar una relación si es necesario.
Si manejamos en base al tacómetro, la mejor respuesta la tendremos a partir de las 3,000 vueltas, aunque desde las 2,500 existe ya una entrega de par tan progresiva y efectiva que no es necesario pisar a fondo el acelerador para adecuar el ritmo a las condiciones del tráfico. Donde sale a relucir el carácter protector del 530i es en carreteras de montaña, donde el subviraje inducido alarga nuestra trazada. Afortunadamente, la dirección de respuesta veloz nos permite ajustar el sentido con un simple juego de muñecas. Sin embargo, si las curvas son algo más amplias, basta el giro correcto del volante y la presión adecuada en el acelerador para que el sedán bávaro siga el rumbo marcado sin titubear.
En el terreno de las prestaciones, los que se llevan las palmas son los frenos. Gracias a esta última generación de refinamientos, el 530i logra distancias de frenado casi iguales a las de un deportivo: el 100 a 0 km/h lo consigue apenas arriba de los 35 metros. Brillante. Si a ello le sumamos que prácticamente no existe fatiga y una respuesta del pedal muy consistente, el talante deportivo del 530i queda fuera de cualquier duda, a pesar de que sus intenciones son más representativas que lúdicas.
Nos gusta
...la respuesta del motor, siempre consistente.
...sistema de frenado, muy efectivo.
...el nivel de seguridad pasiva, muy avanzado. .
Nos gustaría
...permanencia de la relación en el modo manual.
...menos subviraje en curvas cerradas.
...un sistema iDrive más intuitivo.
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