| | ![]() | | Peugeot 307 Break | ![]() |
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Opción familia | La vertiente guayín (Break) del 307 nos confirma su carácter familiar y viajero. Un aumento de carrocería que le sienta muy bien y que le agrega un extra para los amantes de las travesías en grupo. | | |
25/09/2003 | Gilberto Samperio Las guayines persisten a pesar de que hubo una época en la que se consideraban casi extintas. Como en el 307 que tuvimos antes, la sensación de mayor espacio es conseguida gracias al considerable avance de la base del poste A, igual que en las minivanes. Así, el habitáculo es amplio y crea la idea de estar en un coche más grande. Aunque ello no es sólo visual, pues basta ver de frente al 307 para apreciar un mayor ancho de vías y carrocería, sin olvidarse de una altura mayor a la de un sedán equivalente. En resumen, un coche más grande.
Los interiores están muy bien resueltos, con acabados más que decentes y un diseño lógico, sin caer en un exceso de funcionalidad. Basta dar una mirada a todo el tablero para darse cuenta de que el equipamiento es de lo más completo: computadora de viaje, bolsas de aire, aire acondicionado con climatizador, reproductor para varios CDs, etcétera.
Pero el tercer volumen no sólo es una extensión de cajuela. El 307 Break cuenta con buenas soluciones, como los compartimentos con tapita a media cajuela, la red de contención con ganchos simples y los pequeños huecos en las esquinas que resuelven el acomodo de esos pequeños objetos que uno suele llevar en viajes de placer.
Pero lo mejor sigue ocurriendo al volante. La conducción del 307 Break está muy cerca de lo que ofrece el hatchback. El vehículo se domina tras unos cuantos kilómetros de rodaje y la marcha se percibe muy consistente y confiable; de hecho, su mejor rango de velocidad oscila desde los 130 a 150 km/h, con el motor girando entre 3,000 y 4,000 rpm. El chasis es noble, aunque si forzamos al Break en curvas muy cerradas, el eje trasero se llega a insinuar. Algo muy acusado, sobre todo si lo hacemos en caminos de tierra, y con un poco de juego de manos es posible cruzarla como si fuera un coche de rallies. Divertido pero no recomendable para los menos audaces.
Además, la transmisión automática incluye modo secuencial, muy útil a pesar de que sólo hay cuatro relaciones. Si no nos gusta, podemos activar el modo Sport si queremos una respuesta más briosa del 2 litros pero sin tener que cambiar mas que acelerando o frenando, una cualidad de las cajas proactivas es que bajan una relación para ayudar a la detención. Pero si las circunstancias no lo permiten, podemos dejarla simplemente en Drive, o usar el programa de invierno cuando sea necesario extremar precauciones.
Nos gusta
...la presentación interior los acabados.
...el equipamiento, muy completo.
...la marcha, de sedán rutero.
...la apertura eléctrica del portón, muy práctica.
Nos gustaría
...un precio más contenido.
...una caja automática de cinco relaciones.
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