Al no concretarse la coalición con otros partidos para la postulación de sus candidaturas federales, Nueva Alianza se encuentra ante la encrucijada de determinar sobre todo a su candidato a la Presidencia de la Republica, lo cual si bien resulta un gran desafío, pues de ello dependerán los resultados a obtener en la contienda electoral, lo más importante es que su plataforma política de campaña electoral refleje las más genuinas demandas ciudadanas que puedan ser satisfechas durante su gestión, las cuales no son fáciles de formular, pues la conciencia colectiva no las tiene explícitas.
Para poder romper las cadenas de corrupción e impunidad que impiden la superación de la problemática nacional, particularmente de la inseguridad y el desempleo, es necesario empezar por cambiar el modelo de los gobernantes (que manipulan discrecionalmente los recursos amparándose en su autoritarismo) en servidores honestos y auténticos dirigentes de la sociedad.
Por ello una primer demanda ciudadana puede quedar formulada como sigue: ?Gobernantes electos honorarios a partir de las elecciones de 2012.? (Democracia No lucrativa). Tal iniciativa de ley puede ser promulgada y entrar en vigor antes del 1o de julio, como condición a los partidos políticos para otorgarles nuestro voto. Pero si de antemano Nueva Alianza enarbola esta demanda dentro de su plataforma política, tomará el liderazgo partidista y podrá llevarse la mayoría de los votos.
Puesto que la principal fuente de ingresos de los gobernantes proviene de su manejo discrecional de los recursos, esta ley consolidaría la democracia participativa, al originar en los ciudadanos la necesidad de vigilar de cerca el desempeño de los gobernantes, lo cual sólo podría hacerse colaborando con el gobierno como voluntarios por el bien común. Sin embargo esto no disminuiría el poder de los gobernantes, sino que le daría mayor potencial a sus decisiones al estar previamente consensuadas por ciudadanos independientes y autónomos.
Esta ley generalizaría una economía comunitaria (de intercambio en especie y a crédito por el bien común) en coexistencia con la economía formal, a partir de que los gobernantes que no posean empresas u otros ingresos puedan recibir la colaboración voluntaria de las comunidades de su jurisdicción, de manera transparente y evitando cualquier forma de corrupción, generalizando esta práctica colaborativa y voluntaria hacia la población desempleada a cambio de que ésta realice actividades de servicio a sus comunidades, integrándola de esta manera a la población económicamente activa.
Lo más deseable sería que todo pudiera financiarse y todo se pudiera obtener con la comodidad que da el dinero, pero ya son muchos sexenios en que se ha comprobado que esto sólo es posible para una mínima parte de la población, y no queda más que implementar una nueva economía mixta: capitalista y comunitaria, dejando atrás el paternalismo del capitalismo de estado para que la sociedad civil pueda desarrollar todas sus potencialidades.
Para lo que es necesario que los puestos gubernamentales dejen de ser la panacea para enriquecerse y enriquecer a sus partidarios, mitigando la desgastante lucha entre partidos políticos y motivando a la ciudadanía a participar desinteresadamente por el bien común. A partir de que los gobernantes se conviertan en honorarios para impulsar a la sociedad civil a superar las crisis económicas, de inseguridad, ambiental y climática mediante una economía solidaria.
Saneando las finanzas del país al implicar una substancial reducción en los salarios y gastos de los más altos funcionarios, que al igual que los funcionarios de menor nivel y los gobernantes electos, tendrán que ser vigilados por un sistema de transparencia gobierno-sociedad civil. Esto podrá bajar substancialmente los niveles de corrupción gubernamental y el consumismo de la clase gobernante, lo cual a partir de su liderazgo nacional, redundará en una baja generalizada del consumismo y de la delincuencia organizada.
La cual podrá reintegrarse a la sociedad civil mediante la nueva economía comunitaria que gobierno y sociedad civil estarán implementando con la participación de la mayor cantidad de desempleados que actualmente existen, que les permitirá, aunque de manera austera, resolver su economía familiar, al igual que los gobernantes que requieran apoyo, quienes marcarán el patrón a seguir por la población desempleada para convertirse en económicamente activa bajo un régimen comunitario y capitalista.
Cuando nuestros gobernantes sean honorarios no sólo no van a padecer carencias sino que van a ser mucho más poderosos como nuestros representantes, dejando de ser objetos de consumo y títeres del capital. No es mera demanda personal que en adelante gobernar debe ser sinónimo de generosidad y honestidad, no es mera moralina, es la necesidad de un mundo globalizado y de recursos limitados, con un frágil equilibrio ecológico amenazado por un cambio climático.
¿Por qué no asumir en México un nuevo liderazgo político mundial que pueda resolver la problemática global? si bien no podrían hacerlo solamente los actuales gobernantes, sí podría hacerlo la sociedad civil dentro del actual proceso electoral e involucrar al próximo gobierno. La gravedad de la inseguridad y el desempleo nos obligan a asumir este liderazgo, ejerciendo nuestros derechos y obligaciones ciudadanas con la responsabilidad que el momento amerita. Además de que ya contamos con la infraestructura democrática necesaria para lograrlo.
El primer mundo se encuentra ahora en graves problemas, que ni aún puede resolver la economía comunitaria que superpone al capitalismo la Comunidad Económica Europea, ¿porqué esperar a que los países caigan en crisis para querer apoyarlos comunitariamente, cuando estas crisis se pueden evitar generalizando en cada nación la economía comunitaria a partir de que sus gobernantes electos se conviertan en honorarios? Y como siempre estas crisis finalmente las solventamos los países subdesarrollados, que durante cinco siglos hemos sido sistemáticamente explotados por el primer mundo.
Actualmente se practica la economía comunitaria solamente como último recurso y por lo tanto con los mínimos beneficios posibles, por ejemplo cuando ocurre un temblor o un huracán y se trata de auxiliar a los damnificados. En la Comunidad Económica Europea sólo se aplica a nivel cupular cuando una nación se encuentra en quiebra, ¿porqué esperar a esto cuando podría implementarse desde el principio de manera cotidiana en cada país evitando riesgos y penalidades?
Las sociedades naturalmente se estructuran en comunidades de diversos géneros y niveles, de ahí que la economía más natural y antigua, y la menos vulnerable ante cualquier contingencia como un desastre social o ambiental es la economía comunitaria, en la que todos trabajan por el bien de sus comunidades.
Mientras que la economía capitalista surge históricamente como un complemento para hacer más eficiente el sistema económico comunitario generalizado a diversas comunidades, sin embargo la mayoría de los economistas modernos aún suponen que la economía capitalista surgió para sustituir a la economía comunitaria, como única opción de desarrollo social.
Mientras ambas economías han coexistido dentro de cierto equilibrio, la economía capitalista se ha nutrido de la economía comunitaria, desarrollándose vertiginosamente, pero provocando al largo plazo que la economía comunitaria se reduzca a niveles mínimos, a partir de los cuales el capitalismo ha empezado a caer en crisis recurrentes, desatando cada vez mayores niveles de barbarie.
Y para poder superar definitivamente este proceso recurrente, se requiere reactivar de manera generalizada a la economía comunitaria, y por lo tanto al nivel de los principales líderes de cada nación: sus gobernantes; es decir, se requiere que los gobiernos se conviertan de lucrativos en honoríficos, que los gobernantes electos popularmente dejen de ser asalariados.
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