HEADER MARKUPS

 
 

Noticias » Arte y Cultura » Artes Plásticas

 Alebrijes, una tradición amenazada
31 de marzo de 2010 10:33

Comentarios
 
Alebrije

Pese a que los alebrijes, figuras mexicanas que representan seres fantásticos, son un reclamo turístico en Oaxaca, muchos de los pequeños productores que los fabrican están en crisis y se plantean emigrar para subsistir.

Derivados de la antigua tradición de la talla en madera de los indígenas zapotecas y revalorizada a mediados del siglo pasado, la producción de alebrijes ha caído drásticamente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que redujeron el turismo estadounidense hacia México.

El artesano Antonio Mandarín, su esposa y sus cinco hijos son de los pocos que quedan en Arrazola, un pueblo del sur de México ubicado a quince kilómetros de la ciudad de Oaxaca.

La familia vivía del campo y de otras actividades hasta que hace treinta años Antonio comenzó a tallar alebrijes con gran maestría.

Lo que era una actividad secundaria se convirtió pronto en una de las mayores fuentes de ingresos para la familia, que se mantuvo unida a pesar de que muchos en Arrazola partieron hacia EEUU.

"Yo trabajé en la policía y no ganaba ni para comer. Estuve en el Ejército y tampoco. Ya en esto, me ha dado para que yo les dé estudios a mis chamacos (niños) y para comer, para que tengan una vida más o menos, porque un sueldo de peón no alcanza", declara Mandarín a EFE a las puertas de su taller.

En ese taller, tres de sus hijos aprovecharon las pasadas vacaciones navideñas para pulir, poner a secar y pintar la madera de copal, la que se emplea para fabricar las figuras fantásticas que se convertirán en alebrijes.

Aunque hay varias versiones sobre el origen de estos seres extraños, una de las más extendidas apunta a que nacieron en la imaginación de Pedro Linares, natural de Arrazola, quien aquejado de una grave enfermedad, en medio de un sueño comenzó a ver visiones de seres fantásticos y formas caprichosas que le gritaban "¡alebrijes, alebrijes!"

En la pesadilla los seres surgían de los árboles, piedras y nubes en un bosque inmenso y se transformaban en animales de formas y colores imposibles.

Estas figuras surrealistas le impresionaron tanto que, tras recuperarse, comenzó a tallarlos en madera y a ganar prestigio en Oaxaca, donde murió en 1992.

"Cada quien tiene su estilo de trabajo, de figura, de pintura, de todo", explica Mandarín, quien prefiere los seres sobrenaturales a los demás.

El mercado para esta artesanía surgió a mediados del siglo XX y alcanzó su esplendor en la década de 1980, pero en el decenio siguiente comenzó a decaer ante el hundimiento del campo y al proporcionar menos recursos esta actividad estacional.

Mandarín recuerda que los principales compradores de sus alebrijes eran los estadounidenses, que desde el 11 de septiembre de 2001 han reducido sus visitas a los principales pueblos productores: Arrazola y San Martín Tiljicate.

"Todo esto ya va terminando. Venían muchas personas de EEUU y teníamos trabajo porque nos encargaban figuras, diez o quince de una vez. Pero ahora ya no, todo ha mermado mucho", dijo Mandarín.

Con frecuencia los beneficios de comercializar los alebrijes no son tanto para los productores como para los "coyotes" (intermediarios), que salen a los pueblos a comprar las figuras y las revenden en la ciudad a precios mucho más altos de los que se pagan en origen, lo que deja márgenes menores a los fabricantes.

Mandarín se conforma con que los suyos no tengan que emigrar, pero lamenta que nadie le ofrezca ayudas por hacer alebrijes a pesar de que las figuras son un reclamo turístico para Oaxaca.

EFE

EFE - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.